Jorge Bezares

Rajoy, contra los chascarrillos de ZP

POR segunda semana consecutiva, el líder de la oposición, Mariano Rajoy, interpeló en la sesión de control al presidente del Gobierno sobre la situación de la economía española y la evidente "pérdida de confianza" de familias y empresas. Zapatero no se salió del guión de al mal tiempo, buena cara y, tras admitir la existencia de un proceso de desaceleración y la "pérdida de capacidad" de la economía española, aseveró que España afrontará esta situación de "dificultad" y "saldrá adelante".

Rajoy le chorreó una batería de malos indicadores semanales -un IPC del 4,7%, un aumento del diferencial con la zona euro de 1,1 puntos o un incremento del 19,1% del déficit exterior en el primer trimestre- y le afeó los "chascarrillos, comentarios y chistes" que ha hecho en vez de adoptar decisiones para paliar la situación de familias y empresas, que lo están pasando mal. La confrontación resultó un alivio para el líder de los populares, que venía de un inicio de semana de chaparrón de los críticos y soltó lastre a costa de Zapatero.

Su segunda el Grupo Popular, Soraya Sáenz, volvió a cruzar armas con la vicepresidente primera, María Teresa Fernández de la Vega. La portavoz popular estuvo, en esta ocasión, poco rigurosa cuando, a propósito de su pregunta sobre las medidas que el Gobierno piensa adoptar para impedir la celebración del referéndum de Ibarretxe, reprochó a De la Vega que el PSOE hubiera aceptado el término nación en el Estatut catalán, cuando el PP votó a favor de que Andalucía pasara a ser reconocida como realidad nacional.

Pero la cuestión vasca fue objeto de debate preelectoral que mantuvieron Zapatero y Josu Erkoreka, que le exigió al presidente del Gobierno que cumpliera los acuerdos que el PSE alcanza en el seno del Parlamento vasco. Sin papeles, el líder socialista estuvo rápido y le contestó: "Cuando ustedes cumplan la Constitución y el Estatuto de Guernica".

A la bancada popular le faltó un pelo para aplaudir a este nuevo ZP, que ayer parece que despertó de su letargo. A lo mejor se debió a que almorzó cerca del Congreso y pisó de nuevo la calle en el corto paseo que dio entre el restaurante y la Cámara Baja. El insustituible José Blanco estuvo también de comida.

Pero en este tótum revolútumde inicio de legislatura la que está obteniendo buenos réditos electorales es la única representante de UPyD, la diputada Rosa Díez, que, tras el éxito que cosechó el día anterior con la ampliación del reconocimiento a las víctimas del terrorismo gracias a la generosidad del PSOE y el PP, atacó ayer con una pregunta sobre las dificultades de la enseñanza del castellano en el País Vasco y Cataluña. A pesar del murmullo que levantó su interpelación y la salida inmediata del diputado de ERC Joan Tardà del hemiciclo, Díez consiguió su objetivo de hacerse notar un día más con un discurso simple pero muy efectivo, sobre todo ahora que el PP lo matiza, cuando no lo elude, en el giro al centro que busca Rajoy.

Por lo demás, los dirigentes del PP limitaron su presencia en el patio del pitillo tras el baño de idas y venidas que se dieron el día anterior con un Rajoy de cañas. El frente crítico que pudiera encabezar Costa huele a integración. La mediación de Manuel Fraga parece que está sirviendo para acallar el ruido de los descontentos. El gallego, a sus 85 años, tiene una agenda que, desde luego, no es la de un jubilado.

Etiquetas

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios