crónica personal

Pilar Cernuda

Rajoy y los créditos

EL presidente del Gobierno sabe qué pasa en la calle, Mariano Rajoy no ha perdido todavía -ojalá no lo haga nunca- el punto de cercanía con los problemas reales que le llevó a ganar las elecciones generales: en el encuentro mantenido con algunos de los más importantes banqueros del país les pidió que no nieguen los créditos a las personas solventes y fiables.

Ese es el gran problema de las familias españolas. Y también de infinidad de pequeñas y medianas empresas, a pesar de que a Zapatero no se le fue de la boca la palabra "crédito" en los últimos años; una más de las promesas incumplidas, aunque en este caso podría decirse que al ex presidente le fallaron los banqueros con su reticencia al crédito en estos años de crisis, que no en los anteriores. Pero sí podría Zapatero haber dado las órdenes pertinentes al ICO, por ejemplo, que para él era una institución que iba a salvar a los pequeños empresarios y a los autónomos de todos los males, que sin embargo encontraron las puertas cerradas a cal y canto cuando acudieron al Instituto. Hoy el ICO está en otras manos, pero España no empezará a despegar hasta que los bancos faciliten créditos hipotecarios y se reactive el mercado inmobiliario, que es pieza fundamental en la creación de empleo.

Que Rajoy pida a los banqueros que faciliten créditos a quienes demuestran que pueden hacer frente a sus compromisos significa que el presidente conoce qué es lo que les ocurre a la mayoría de los españoles que acuden a una entidad bancaria: para los personales apenas hay posibilidades de éxito; para los hipotecarios la respuesta suele ser que les concederán el crédito que necesitan si en lugar de comprar la vivienda que tenían prevista adquieren alguna de las que tiene el banco, que además se las ofrece en unas condiciones muy ventajosas.

Esta situación es tan habitual que se ha convertido en una aventura prácticamente imposible conseguir un crédito para la vivienda deseada, por lo que finalmente los compradores se inclinan por acceder a la oferta de los bancos, entre otras razones porque no tienen otra salida. Lo que provoca que miles de viviendas deseadas sigan con el cartel de se vende a la espera de que aparezca alguien que no necesite un crédito para adquirirla. Y provoca también que España esté plagada de nuevas urbanizaciones en las que no reside una sola familia, y docenas de empresas inmobiliarias se ven obligadas a echar el cierre porque no pueden competir con los bancos.

Rajoy sabía de qué estaba hablando cuando pidió a los bancos que no racanearan con los créditos. Se encuentran en una situación difícil, pero han recibido ayudas del Estado y del BCE precisamente para fomentar los créditos, tanto los hipotecarios como a las empresas y a los emprendedores.

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