La esquina

Rajoy gana, Zapatero gana y pierde

SEGÚN se mire al centro o al oeste del Norte que nos ocupa, el desenlace electoral del domingo parece favorecer al PP o al PSOE y perjudicar, en todo caso, a los nacionalistas. Pero la alegría de Rajoy está más justificada que la de Zapatero. Rajoy gana sin paliativos en Galicia y, aun perdiendo algo, tiene más peso político en el País Vasco; Zapatero, al revés: pierde sin paliativos en las gallegas y sale perdiendo, aunque gana, en las vascas.

Casi es más fácil de explicar que de enunciar. Después de perder dos elecciones generales, es la primera vez que Rajoy resulta netamente victorioso en unos comicios importantes, los gallegos, en los que se implicó personalmente hasta el límite y con un hombre de su entera confianza al frente de la candidatura. Lo ha logrado, además, envuelto en el escándalo de corrupción interna conocido y con todos sus enemigos interiores sacando brillo a los puñales para utilizarlos al día siguiente del presentido fracaso. Como he dicho otras veces, los factores que influyen en el voto de los ciudadanos, a solas en las cabinas electorales, tienen a menudo poco que ver con las portadas de los periódicos de Madrid y las tertulias audiovisuales. En el caso que comentamos, tienen más que ver, desde luego, con la recesión económica y con lo mal que lo han hecho Touriño y Quintana. En las elecciones vascas, el PP de Rajoy, incluso con dos escaños menos, se sitúa en una posición más central en un panorama político en el que, además, los nacionalistas son ahora minoritarios. En sus manos está investir al socialista Patxi López como lehendakari. Lo harán sin pedir nada, pero la continuidad de López dependerá en buena medida de los 13 diputados populares.

A Zapatero le pasa al revés. En el cierre de la campaña gallega dijo solemnemente a los electores: "Votar a Touriño es votar a Zapatero". Ergo, retirarle el voto a Touriño es retirárselo a Zapatero. Es la primera derrota seria de ZP, y el primer fracaso de José Blanco desde que en el año 2000 consiguió hacerle secretario general del PSOE por nueve votos. Con el agravante de que el PP le ha arrebatado votos a PSOE y Bloque en Coruña y Pontevedra, las provincias menos rurales y más modernas. En cuanto al País Vasco, el Partido Socialista ha avanzado enormemente, aunque sigue estando por debajo del PNV. Para gobernar deberá recibir los votos del PP. Eso significaría: un Gobierno vasco en minoría precaria, la liquidación de la estrategia de pactos izquierdas-nacionalismo para aislar al Partido Popular y la inmersión automática del Grupo Parlamentario Vasco en el Congreso en la oposición sin matices. Tres cosas malas para Zapatero.

A ver cómo afronta la gravísima crisis económica y social un Gobierno minoritario, sin aliados y que ha empezado a pinchar en las urnas.

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