Jorge Bezares

Rajoy sólo salva las pensiones de los recortes que hará en marzo

El futuro presidente se propone ahorrar 16.500 millones de euros pero no detallará cómo hasta la aprobación de los Presupuestos de 2012, tras las andaluzas · El dirigente popular descarta por ahora subir los impuestos

El presidente in péctoredel Gobierno de España, Mariano Rajoy, anunció ayer en su discurso de investidura una reducción de 16.500 millones de euros en 2012 para cumplir el objetivo de déficit. En concreto, cifró en 16.500 millones de euros "el desfase entre ingresos y gastos para el conjunto de las administraciones públicas", aunque precisó que "esta cifra puede verse superada". "Ese es nuestro compromiso y a él nos vamos a atener: 16.500 millones de reducción del déficit en el año 2012", insistió.

Sin intención, dijo, de subir los impuestos, porque "no es lo más razonable" en este momento, el compromiso de reducción del déficit llevará a Rajoy a aprobar en el segundo Consejo de Ministros, previsto para el 30 de diciembre, a través de un Real Decreto-Ley de Medidas Urgentes, la prórroga de los Presupuestos de 2011 y un Acuerdo de No Disponibilidad.

Sin embargo, los Presupuestos Generales para 2012 no llegarán antes del 31 de marzo, coincidiendo con las elecciones andaluzas -Griñán podría convocarlas posiblemente seis días antes (25 de marzo)-. La explicación ofrecida por Rajoy en este sentido no tiene desperdicio: "No renunciamos a hacer del Presupuesto un instrumento fundamental de la política económica. Por eso, nos proponemos hacer un análisis pormenorizado de todas y cada una de las partidas, para garantizar que no se gasta ni un euro de más. Como acabo de decir, la única partida de gasto que se va a ver modificada al alza es la de las pensiones. Todas las demás partidas son susceptibles de una reducción a la baja".

Precisamente, en ese primer Real Decreto-Ley, además de "garantizar las medidas necesarias para asegurar el buen gobierno y la coherencia de la política económica", Rajoy anunció que cumplirá uno de sus "grandes compromisos electorales: la actualización del poder adquisitivo de las pensiones a partir del 1 de enero de 2012". "Este sería, señorías, el único compromiso… de aumento de gasto que me van a escuchar en el día de hoy. Insisto, señorías, el único y exclusivo", explicó, provocando algún ruido en la bancada socialista hasta que aclaró el sentido final de su parrafada.

En cualquier caso, tras comprometerse con la elaboración de una Ley de Estabilidad Presupuestaria como primera ley económica de su Gobierno, el futuro primer mandatario se mostró dispuesto a abordar con "carácter urgente" una serie de medidas que "permitan reducir costes y mejorar el funcionamiento de la Administración". "Todo ello, sin perjuicio de abordar en el curso de la legislatura, una profunda reforma administrativa que permita eliminar ineficiencias, solapamientos y duplicidades entre administraciones públicas", agregó.

En este contexto, el líder conservador anunció una tasa cero de reposición del personal del sector público, excepto en el ámbito de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y Servicios Públicos Básicos. Además, apostó por una reestructuración y supresión de organismos autónomos, agencias y otras entidades públicas, así como por una reducción de los gastos de funcionamiento de la Administración.

Una vez planteada también la reestructuración del sistema financiero en los primeros seis meses del año, "como requisito imprescindible para que vuelva a fluir el crédito a empresas y hogares y, con ello, fomentar la recuperación del crecimiento y del empleo en nuestro país", y antes de definir una reforma laboral en el primer trimestre de 2012 -con fin de los puentes merced a la traslación de las fiestas al lunes más cercano, "con la excepción de aquellas fechas de mayor arraigo social", en línea con lo planteado por la CEOE-, el futuro presidente del Gobierno concretó un marco fiscal muy positivo para emprendedores, pymes y autónomos con el objetivo final de crear empleo. Así, anunció medidas de "manera inmediata" para compensar deudas -"estableceremos un procedimiento de compensación automática similar al de la cuenta corriente tributaria para cualquier tipo de deuda reconocida por una Administración Pública", dijo-; para reformar el IVA -no tendrán que pagar hasta que no cobren-; para mantener el tipo superreducido en la adquisición de vivienda; para fomentar la creación de empleo -3.000 euros por la contratación del primer trabajador-; para reformar el Impuesto sobre Sociedades, y para fijar un exención para la modernización de los activos fijos de las empresas, entre otros.

Casi al final, en el análisis de la política exterior, se acordó de Cádiz y de América Latina: "No olvidaremos tampoco la necesidad de reforzar el vínculo iberoamericano y del papel de la lengua española como nexo de unión a instrumento económico de primer orden. En este sentido, creemos que el Bicentenario de la Constitución de Cádiz es el mejor marco para estrechar estos lazos".

Por la referencia gaditana y, sobre todo, por la hoja de ruta diseñada por Rajoy, el presidente del PP andaluz, Javier Arenas, estaba muy satisfecho con el discurso de su jefe de filas.

Entre los socialistas, alguno estuvo tentado en llamar al presidente de la Junta, José Antonio Griñán, para recomendarle de que se guarde de los idus de marzo. "Mejor en mayo", comentó uno de los suyos más o menos.

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