Crónica personal

Pilar Cernuda

Rajoy también había tomado nota

AZNAR "toma nota" de que no acudió el jueves pasado ningún miembro del Gobierno de Mariano Rajoy ni de la dirección del PP a la presentación del nuevo tomo de sus memorias, probablemente el más apasionante, el de la segunda y controvertida legislatura.

Aznar dijo días atrás que si quisiera volver volvería. El ex presidente del Gobierno se expresa, tanto en el libro como en las entrevistas, con su habitual vanidad, la que le convirtió en un político que provocaba cierta antipatía aun cuando tomaba decisiones importantes que nos trajeron bonanza económica y nos convirtieron en una voz que se escuchaba con respeto en Bruselas, la ciudad donde se decide en gran parte el destino de los españoles.

La guerra de Iraq es cosa distinta, absolutamente rechazable desde el punto de vista de esta periodista, al igual que la gestión del terrible atentado del 11-M; gestión que hizo pasar al Gobierno del Partido Popular por mentiroso y que le costó a Rajoy las elecciones generales, aunque en las memorias de Aznar no hay ni un atisbo de autocrítica y poco menos que echa la culpa al CNI, cuando hay personas que contactaron con gente de los servicios de inteligencia a las pocas horas del atentado y ya advertían que eran los islamistas los que lo habían organizado.

Aznar se apunta a lo bien hecho, que fue mucho, y descarga responsabilidades en los asuntos en los que cometió errores de bulto, quizá por eso no ha encontrado adhesiones inquebrantables en ministros y colaboradores de Rajoy, ausentes en su presentación. Sólo con el transcurso tiempo se juzgará qué hizo él y qué hizo Rajoy, quién y en qué ha acertado y quién y en qué cometió errores; pero hoy, aunque los dos aparentan que sus relaciones son "normales", todavía hay heridas por cerrar y frases por perdonar. Alguna de las pronunciadas estos días no han debido sentar bien en Moncloa: "A Rajoy no le pido que sea simpático, sino que tome decisiones", que es lo mismo que decir que el presidente ni es simpático ni toma decisiones.

Cuando ese presidente se enfrenta a retos que provocan desazón en amplios sectores de su partido y de sus votantes como la ola independentista catalana o el revés del Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo a la doctrina Parot, y los sondeos coinciden en que el Partido Popular pierde puntos en Andalucía, Madrid, Cataluña y Valencia, las palabras de respaldo del ex presidente del Gobierno con toda certeza habrían venido muy bien a Rajoy.

Pero el jefe del Ejecutivo se encuentra con un Aznar que tanto en su libro de memorias, como en el acto organizado por las Víctimas del Terrorismo días atrás en el País Vasco, como en esta ronda de entrevistas para promocionar su libro, hace alusiones veladas a su tibieza ante asuntos de gran calado social.

Dice Aznar que toma nota de las ausencias. Es fácil deducir que, antes, Mariano Rajoy había tomado nota de las declaraciones del ex presidente.

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