Editorial

Rajoy volverá a decir no al Rey

MARIANO Rajoy comunicará al Rey mañana que carece de apoyos para lograr ser investido presidente del Gobierno, con lo que es posible que sea el socialista Pedro Sánchez quien reciba este encargo. El secretario general de los socialistas carece también de apoyos, pero está dispuesto a buscarlos en Ciudadanos y en Podemos, es lo que llama una alianza "reformista y progresista". Una legislatura que no cuente con los populares está llamada al fracaso, las leyes pueden dilatarse en el Senado y la reforma constitucional también será vetada por los populares, de ahí que Sánchez debería abrir sus negociaciones también al PP, aunque no busque con ellos una alianza de Gobierno. El secretario general de los socialistas se quiere lanzar a un empeño con escasas probabilidades de salir adelante. Intentará un pacto con Ciudadanos, y después buscará el apoyo de Podemos, aunque es difícil que ambos partidos confluyan en el apoyo a un mismo Gobierno. Podemos se ha puesto al frente de un cambio radical de Estado, ya que la introducción del referéndum de independencia para algunas comunidades supone asumir el confederalismo. Ciudadanos no estará ahí, y Albert Rivera tampoco parece dispuesto a ir de la misma mano de Podemos, aunque este partido retire el referéndum de su carta de peticiones. Si es así, Sánchez tendrá que apoyarse en Podemos, un partido de cuya voracidad ya dio cuenta Pablo Iglesias en esa rueda de prensa que ha indignado a tantos socialistas. Podemos querrá entrar en el Ejecutivo, lo radicalizará y, además, hará de ello una "coalición de gobiernos" más que un Gobierno de coalición. Y, por si esto fuera poco, Sánchez aún necesitará el apoyo expreso del PNV y de IU. Tampoco le bastará, por lo que tendrá que recurrir a la abstención de los independentistas. Como con ellos no habrá un acuerdo, aunque sí un apoyo implícito expresado en abstención o en la ausencia de los diputados, la militancia socialista no será preguntada por ello. En ese caso, la consulta sería una consulta trampa. Este sumatorio no es un buen Gobierno para España. En las últimas horas, el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, se ha propuesto explorar un acuerdo entre su partido, el PP y el PSOE, del que resultaría un Gobierno centrado y reformista. Si Sánchez fracasa en su empeño, el Rey deberá encargar el Gobierno a otro dirigente que podría probar con un Ejecutivo de amplia base. Por ello, el socialista no debería dilatar mucho el tiempo de la negociación. Aunque los plazos no corran hasta la primera votación, ésta no se debería producir, como se pretende, a finales de febrero, dos meses después de las elecciones generales.

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