Crónica personal

Pilar Cernuda

¿Y Rajoy?

YRajoy? Pues Rajoy bien, gracias. Muy bien. Le han salido las cosas de la mejor manera posible. Se dejó la piel en la campaña gallega y participó de forma activa en la campaña vasca, aunque no puso tanto corazón como en Galicia, por razones obvias; así que a nadie se le escapa que ha tenido mucho que ver cn el éxito del 1-M. Ha conseguido que el PP recupere el Gobierno en Galicia, que encima va a estar presidido por un hombre de su total confianza; y para más inri, convierte al PP vasco en la llave para que los socialistas puedan gobernar en Euskadi, creando así un serio problema a Zapatero, que evidentemente tiene que permitir que Patxi López intente ser lehendakari, pues en caso contrario perdería el PSOE un chorro de votos en el resto de España. Sin embargo, esa posibilidad le abre una brecha en sus relaciones hasta ahora buenas con el PNV, siempre dispuesto a echar una mano a Zapatero -previo pago de su importe- cuando se encontraba en apuros. Por ejemplo, a la hora de sacar adelante los Presupuestos del Estado.

Por tanto, a Rajoy se le han cambiado las tornas. Hace apenas tres semanas nadie daba un duro por su continuidad al frente del PP, había hachas afiladas en su entorno y sólo el acoso del juez Garzón había aplacado las ansias de algunos de sus colaboradores por abrir el melón de la sucesión. Ahora, con el triunfo de Feijóo y sin que a Basagoiti se le haya caído el cielo encima como siempre temía Obelix, la figura de Rajoy sale fortalecida. Con un dato añadido de la máxima relevancia, y es que se ha puesto freno a algo intangible que hacía mucho daño al presidente del PP: la sensación de que no era capaz de ganar elecciones.

En Galicia ha ganado Feijóo, pero con la ayuda inestimable de Rajoy, y también ha ayudado en el País Vasco, donde no se ha conseguido repetir el resultado de María San Gil hace cuatro años, pero no se han cumplido los pronósticos de que el PP de Basagoiti se venía abajo. No sólo ha tenido un resultado digno teniendo en cuenta la situación interna, tan complicada, sino también la bipolarización del voto. Y, además, el PP va a tener peso en la política vasca si finalmente se concreta el apoyo a Patxi López y es elegido presidente: Basagoiti tendrá mucho que decir sobre las decisiones del futuro Gobierno, entre otras razones porque en su mano está garantizar la continuidad de López en Ajuria Enea. Algo parecido a lo que sucede en Navarra con UPN y el PSN, donde los socialistas no gobiernan, pero han influido en la política del Gobierno.

Por tanto, entra Mariano Rajoy en un momento dulce después de meses amargos. Quedan desactivadas algunas operaciones de acoso y derribo, se aparca el debate de la sucesión y quedan desarbolados los acosos mediáticos que maniobraban para su salida.

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