Visto y oído

Antonio Sempere

Ratas

ASISTO al informativo de Pedro Piqueras en Telecinco predispuesto a lo peor. Pero ni por esas. Lo visto y oído supera las expectativas más desquiciadas. Arranca, a modo de puñetazo, con los carteristas de los sanfermines. Puesto que el encierro de Cebada Gago no ha tenido incidentes, acosan con imágenes de detenciones, cacheos y mucha policía. La fiesta convertida en página de sucesos.

Aparece Pedro Piqueras, da las buenas noches atropelladamente, e introduce un tema de impacto. Chabolas con gitanos rumanos en el extrarradio de Madrid. La ¿noticia? alude a los niños que allí malviven, abocados, según el presentador, a ser ladrones. Las imágenes los muestran desnudos, entre ratas. Chapurreando un castellano difícil: "yo robo de todo, yo robo a todos". Debe ser que los de Telecinco están obsesionados con los cacos. Cada pocos minutos el presentador anuncia la noticia de los niños rumanos para abrir boca. También se avanzan impactos de otros temas de pegada fuerte, a modo de trailer. El grueso del informativo es una crónica negra que deja el Gente de La Primera a la altura de un Barrio sésamo.

Cualquier parecido entre las noticias de La 1 y las de Telecinco es pura coincidencia. Si no fuese porque María Casado, en el minuto 25 de su sumario, da paso a los sucesos, podría decirse que su Telediario es modélico. Quienes dicen alegremente que a estas alturas todos los informativos son iguales son unos ignorantes. No sólo difieren. Es que el de Telecinco ni siquiera merece ese nombre.

Y lo peor es que esa misma mañana veo, escucho y saludo con el estatus con que se reverencia a los ministros a Alejandro Echevarría, el jefe supremo de Telecinco, que llega a los Cursos de Verano de la Complutense a pronunciar una conferencia sobre la función social de las televisiones privadas. Sin que nadie le tosa.

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