La ventana

Luis Carlos Peris

Recordando a una víctima de la crisis

TENÍAN encanto las veladas en la Feria del Toro y se echan de menos. Aparte del buen gusto con que estaba montada, con el sabor a nuestro y a añejo de cuanto allí se exponía, el encanto que llegaba de la mano de la tertulia, con esos amigos que te encontrabas por un casual. Allí surgía la ocasión para reencontrarnos con la conversación al calor de cualquier evocación taurina. Charla entre viejos amigos y con amigos ya viejos que, precisamente por ello, te transportaban a unos tiempos y a unos usos que ya no se llevan, que han sido engullidos por el vértigo de una forma de vivir que es la que es, ni peor ni mejor, la que es, simplemente eso. La crisis se la llevó por delante y tras once ediciones, en 2011 ya no se celebró. Y cuando llegan estos días de febrero, a uno le ataca cierta nostalgia por algo que merecía la pena, una de tantas cosas que merecían la pena y que se perdieron.

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