desde el fénix

José Ramón Del Río

Recortes parlamentarios

HACE muchos años que conozco a José Aguilar, director de opinión del Grupo Joly, y le tengo en alta estima, tanto por su calidad literaria, como por lo acertado de sus puntos de vista. Sin embargo, no estoy muy de acuerdo con lo que escribía en su columna en la que comentaba la propuesta de la presidenta de Castilla-La Mancha de reducir, en su comunidad, el número de diputados a la mitad y suprimir sus sueldos, dejándoles sólo el percibo de dietas. Calificaba a la presidenta de demagoga, y a su iniciativa, de disparate. En cuanto a esto último, no será tan disparate cuando es lo mismo que proponía García de Enterría en su dictamen previo al Estado autonómico (que recordaba este periódico el pasado domingo), recomendando parlamentos con periodos de sesiones limitados y diputados sin dedicación plena.

Hace tiempo que pensaba escribir de este tema porque cuando todos nos quejamos de los recortes y ninguno damos soluciones, éste puede ser un terreno adecuado. Además da la casualidad de que anteayer estuvo la presidenta Dolores de Cospedal en el Foro Joly, presentando al presidente regional del PP, José Ignacio Zoido, y en parte por corporativismo -los dos somos abogados del Estado-, y en parte por convicción, quiero salir en su defensa, utilizando el juicio que para ello me dieron ocho años de parlamentario andaluz.

Seguro que Pepe Aguilar recuerda que durante las dos primeras legislaturas del Parlamento de Andalucía, en que yo fui diputado, no había sueldos (salvo la Mesa) sino sólo dietas. Sin embargo, en la jornada constitutiva de 1982 tomaron posesión los 109 diputados previstos, e igual ocurrió en 1986. ¿Eran todos los "ricos, empresarios y profesionales acomodados" que según Aguilar son los únicos que pueden llegar a ser parlamentarios si no se les paga un sueldo? De esos 109, 74 eran del Partido Socialista y del Partido Comunista, y en la siguiente legislatura, también sin sueldo, estos dos partidos sumaron cinco diputados más. En ninguna de ambas elecciones hubo la menor dificultad para encontrar candidatos y no se les prometían sueldos. En cuanto a su número, es duro hablar de esto, pero Aguilar convendrá conmigo en que un elevado porcentaje de parlamentarios no tienen mas intervención en la legislatura que alguna pregunta de interés para su localidad; puede, pues, prescindirse de muchos. La cantidad de democracia no depende del tamaño de los parlamentos, como la fe religiosa no depende del tamaño de las iglesias. Cuando fui vicepresidente del Parlamento de Andalucía me pagaban dos veces más que si hubiera seguido de jefe de la Abogacía del Estado de Cádiz, con la mitad de trabajo y, además, coche oficial.

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