Palabra en el tiempo

Alejandro V. García

Regalo

Acambio de salvar el primer asalto de los Presupuestos de 2010 Zapatero ha recibido un regalo escalofriante: el reto de seguir adelante con unas cuentas públicas en las que nadie cree. Los Presupuestos, si no se tuercen los pactos, le permiten al PSOE un año entero de prórroga política, pero no le garantiza la culminación exitosa de la moratoria. Es verdad que la mayoría de los Presupuestos se han salvado gracias a acuerdos más mercantiles que económicos con algún grupo minoritario que, de este modo, ha hecho el negocio de la legislatura. Pero en este caso, incluso los dos grupos que han prestado sus votos al PSOE para sacar adelante las cuentas, han sido tan pragmáticos que, después de felicitarse por el acuerdo alcanzado, se han lamentado del contenido general. Es decir, ni los propios votantes están de acuerdo con el sentido final de lo que han votado.

Ayer quedó claro en el Congreso. El representante de Coalición Canaria, en un juego retórico bastante tramposo, dijo que votaba por "coherencia" unos Presupuestos "manifiestamente mejorables". María Azpiazu, del PNV, el otro grupo que a cambio del voto ha aceptado el trueque directo, recurrió a una locución más tenebrista: "En esta oscura noche, el piloto de la política económica del Gobierno viaja con las luces de posición o como mucho con las de cruce". Una advertencia lúgubre con ecos de Saint-Exupéry (en el avión) y de San Juan de la Cruz (en el alma).

En buena medida, en el trasfondo del rechazo a los Presupuestos de Zapatero, al menos por parte del PP, está la resistencia a aceptar la reforma laboral que formulan claramente bancos y empresarios (cada cual con sus matices). Zapatero se va a ver en unos meses defendiendo, por un lado, unos Presupuestos contra (casi) todos y, por otro, una economía social contra la derecha, la patronal y los vaticinios de las instituciones que representan la ortodoxia del capitalismo. No son, desde luego, unos Presupuestos políticamente coherentes con la estrategia que defiende el Gobierno en la mesa social junto a los sindicatos. Ayer el PNV, por ejemplo, insistió en la "necesaria" reforma laboral y en la oportunidad de incrementar la partida para investigación.

En teoría Zapatero ha perdido una oportunidad para pactar unos Presupuestos con la izquierda que le hubieran supuesto un respaldo manifiesto a su política social, aunque siendo realista tampoco habría sido una solución ideal. Lo que ahora tiene en sus manos es un regalo que le puede estallar en cualquier momento, un monumento a la confusión sustentado por la derecha vasca y el centro canario.

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