La ciudad y los días

Carlos Colón

Reprobacionesy otros dislates

ESTE insólito Parlamento nuestro en el que Tardá acusa al PP de "genocidio cultural y lingüístico" y al Rey de no haber aprendido catalán, gallego y vasco; añadiendo que "no será que los Borbones no tengan apego al ocio y al tiempo libre", todo sin que el señor Bono intervenga. Esta esperpéntica clase política nuestra que, vía ICV (Iniciativa por Cataluña-Verdes), lleva al Parlamento -y es admitida a trámite- la reprobación del Papa por sus desafortunadas (pero no tanto como su malintencionada manipulación las ha presentado) declaraciones sobre los preservativos y la prevención del sida. Esta singular Justicia nuestra que parece tener medios y tiempo para encausar asuntos estadounidenses, chinos o israelitas; como si no estuviera colapsada por la carencia de medios y afectada por escándalos tan graves como el de la cadena de errores y torpezas trágicamente desvelada por el asesinato de Mari Luz.

Este insólito Parlamento, esta esperpéntica clase política y esta singular Justicia nuestras, ¿no tienen cosas más urgentes que hacer que insultar la legitimidad constitucional, investigar gobiernos extranjeros o reprobar al Papa? Y puestos a impartir justicia global y proponer reprobaciones, ¿no les queda tiempo para ocuparse también de los regímenes teocráticos o de reprobar a los líderes religiosos fundamentalistas? ¿No les parecen más graves que las palabras del Papa hechos como el asesinato de una pareja de amantes paquistaníes, masacrados ante sus familias en aplicación de la ley islámica, que hemos visto en los informativos televisivos? ¿O como los juzgados en el caso que estos días conmociona a Francia? Por si no lo saben, porque en nuestro país se está informando poco sobre esta atrocidad, el fundamentalista Youssouf Fofana y su banda, siguiendo la idea tantas veces repetida en la larga historia de la judeofobia de que los acaudalados judíos se cubren entre ellos y pagarían el rescate, secuestraron al joven judío Ilan Halami, lo torturaron durante 24 días, enviaron a su madre fotografías de las torturas y, al no recibir el rescate, lo acuchillaron, quemaron vivo y arrojaron, todavía agonizante, a la vía de un tren. Los defensores del asesino, que entró en el tribunal sonriendo y gritando "Alá es grande", son, por cierto, Emmanuel Ludot, el único abogado francés de Sadam Hussein, e Isabelle Coutant-Peyre, casada con el terrorista venezolano Carlos.

¿A nuestro Parlamento, nuestros políticos y nuestra justicia les parecen más peligrosos el catolicismo y el Papa que el fundamentalismo islámico o los Estados Unidos que los regímenes teocráticos?

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