Hoja de ruta

Ignacio Martínez

Respiración asistida

EL PSOE está seriamente tocado. En Málaga, por ejemplo, el paciente está en estado crítico. Lo revela medio centenar de dirigentes; mismamente los que pusieron en donde está a la actual dirección provincial. Se han reunido en Álora, en el restaurante donde complotaba el estado mayor de los críticos en las guerras púnicas contra los guerristas. Dicen que la dirección no escucha y han hablado fuera del cauce orgánico. Anatema. Inmediatamente han acudido en socorro del secretario provincial la número dos y la presidenta del regional. Respiración asistida, aunque no se sabe quién está más débil.

El primer alcalde socialista por mayoría absoluta en la provincia es de un pueblo de 5.000 habitantes. Nadie ha dimitido, ni se ha convocado al comité provincial para analizar la razón de ese desapego del público. La dirección esconde la cabeza debajo del ala; le echa toda la culpa a la crisis económica y al paro. Y en cada movimiento calcula la mayoría que tendría en un eventual congreso. Por ejemplo, en los nombramientos de diputados provinciales, que no ha dejado elegir a los concejales de cada comarca y que incumplen la paridad: siete hombres y tres mujeres. Otro anatema. Se ignora si el apoyo incondicional del regional incluye este pequeño detalle sin importancia. Tan sólo se ha reunido la ejecutiva provincial, el 7 de junio, a una hora muy propia para desocupados: las once de la mañana.

Bueno, sí se ha producido una dimisión, la de Francisco Conejo, brazo derecho del secretario provincial. Persona sin oficio conocido y sin carrera alguna que no sea el meritoriaje orgánico. Ha dejado el cargo de secretario de Comunicación en la ejecutiva regional. Conejo es secretario de Organización del PSOE malagueño, y era nada menos que candidato a la Presidencia de la Diputación, donde queda ahora como portavoz de su grupo. Andalucía es tierra de las oportunidades, como puede verse. En la dirección regional apareció, para sorpresa de propios y extraños, en el núcleo duro de jóvenes de los que se rodeó Griñán cuando hace poco más de un año se hizo con el poder en el partido.

Alguno de los pesos pesados que llevaron al diputado Miguel Ángel Heredia a la secretaría general del PSOE malagueño refiere ahora ese lance como su principal error en más de 30 años de militancia. Un poco tarde. Y en su época, también se dictaban los diputados provinciales, tampoco se elegían. La conclusión de uno de los asistentes al contubernio de Álora es que "el partido tiene que abrir las puertas de sus agrupaciones, como cuando formábamos parte de la sociedad". ¿Otro anatema? No, una reflexión que levanta acta de una dolorosa realidad: la irrelevancia social del PSOE en Málaga. Esto es lo que queda del partido hegemónico en la provincia durante décadas. Lo que aventura muy malos presagios para Griñán en marzo.

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