Visto y Oído

Antonio / Sempere

Responsable

SOY austero por naturaleza. Y eso imprime carácter. Tengo conciencia de lo cuánto que cuestan las cosas, del dinero que se tiene que mover para que un proyecto cristalice. Sea en el teatro, en el cine, no hablemos en la televisión. Siempre he sido muy consciente de que no todos los proyectos cuajan. Que aunque poco o nada tengan que ver unos con otros, por un extraño efecto mariposa para que unos existan otros tienen que sucumbir. El mercado es finito.

Desde ese punto de vista, siempre he sentido la responsabilidad con que cuentan quienes, por h o por b, tienen suficiente capacidad de gestión, o de renombre, para que los proyectos en los que se embarcan cuajen. Proyectos mejores o peores, pero son los que van a salir adelante. Los televisivos Juan Echanove y María Galiana, por ejemplo, han decidido emprender una aventura teatral que les llevará por los escenarios todo el tiempo que quieran. Han apostado por Conversaciones con mamá, de Santiago Carlos Oves, que en su momento vimos como película argentina. Afortunadamente la adaptación ha salido muy bien. Gracias a Jordi Galcerán y a esa fuerza invisible que hace que unos proyectos nazcan en estados de gracia mientras otros, no hay manera, parezcan gafados. Atraídos por el reclamo de los dos rostros televisivos, Conversaciones con mamá va a llenar allá donde se represente. De ahí la responsabilidad. Va a ser un montaje exitoso de principio a fin. Hemos tenido la suerte de que salga bien. Pero imaginen la cantidad de apuestas fallidas, que por educación no vamos a citar, que son igualmente bendecidas por el público. Porque son de las caras conocidas, de quienes están en el circuito. Mientras tantísimos otros se han quedado en la cuneta.

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