El buen yantar

Juncal / Dirección: C/ Gustavo Gallardo, 14

Restaurante La Parra

Amuchos este restaurante les quitará años. Les traerá agradables recuerdos. Mesas de dos donde las niñas de las Irlandesas tenían su primera cena romántica, que luego ponían en común a toda la clase. Mesas de ocho o 10 amigos que se reunían para celebrar el primer sueldo o el primer embarazo de la pandilla. Mesas en el patio, cerca una de otra pero que eran como pequeñas campanas de cristal. Nadie sabía de nadie. Sólo existía la persona de enfrente. La Parra guarda miles de historias de la sociedad sevillana que aún se siguen recordando con cariño.

En La Parra, como en el Gatopardo, todo cambia para que todo siga igual… el mismo sitio y decoración: luces agradables, cuadros curiosos, entre naïf y el informalismo abstracto… mesas pintadas. Buen ambiente que incita a la charla, a disfrutar de la comida.

En esta época, prueben las sopas: muy buena la de picadillo y es de los pocos sitios en Sevilla que ponen consomé-consomé. Siga con la tarasamalata y al medio unas gambas fritas o la ensalada scampi. Buenas croquetas -lo de casera sobra, lo otro no son croquetas-, gambas con gabardina en Madrid y aquí, rebozadas.

Son muy originales los platos de pollos: al romero, al estilo Marrakech y al curry. Normal el cus-cus de cordero, buenas brochetas y prueben el rico pollo al ajillo. El roast-beef es distinto y lo digo como algo positivo. Este plato en Inglaterra es como el huevo frito en España, cada uno lo hace de una manera distinta. El de La Parra lo hacen con la receta de la madre de la dueña. Está muy bien conseguido. Muy bueno de sabor. Manda más la carne que el jugo, aunque el último día que lo tomé el corte no era el más adecuado. Como dice mi carnicero, cuando me quejo del corte: "Está comprando carne de buey no de membrillo…". Y lo mejor de la casa, lo que no falta nunca son las gambas con curry. De una sutileza increíble. El vino de la casa normal tirando a vulgar. El servicio, muy correcto; dominan bien el tempo del local, lo que hace que éste no pierda su especial encanto.

En La Parra sigue todo igual, donde cada mesa cuenta una historia cada día. Siéntese y preste atención. Son historias de las que no se olvidan.

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