Análisis

Roberto Pareja

Resultados y resultones

LA fe. Qué maravilla. La confianza en uno mismo es uno de los grandes dones de la naturaleza, aunque -como todo lo importante: el dinero, la justicia, la inteligencia, la cultura, la decencia, etc.- está muy mal repartida. Sin excesos, sin caer en la autocomplacencia, es una virtud, de la que no anda escaso, algo es algo, el presidente del Gobierno, lo que siempre resulta resultón ante el electorado. Lo malo es que éste exige resultados y los que ofrece Zapatero son deprimentes y ya le tosen ¡hasta en el PSOE! La avanzadilla del descontento intestino se llama José María Barreda, que ha osado reclamar al gran líder menos y mejores ministros, más resultados y menos resultones. Parece muy solo, pero no es del todo así: los cuchillos siguen afilándose y relucirán tarde (autonómicas o municipales de 2011) o temprano (en Cataluña, este año).

El caso es que el PP superaba al PSOE en intención de voto el pasado julio por primera vez desde 2004 en los sondeos del CIS. Lo que quiere decir que de poco sirvió la profunda remodelación -la séptima desde que llegó a La Moncloa- que había acometido tres meses antes Zapatero en su Gobierno, con el aterrizaje de cinco ministros y la salida de otros tantos. Pero con el aumento del paro no hay revulsivo que valga y los sucesivos barómetros del CIS hacen papilla el optimismo del Ejecutivo, que ya ha anunciado medidas "valientes" (qué mal suena eso, compañeros) para salir de ésta.

Y cuando la fe en uno mismo no da más de sí, siempre se puede recurrir a la otra, la de verdad, a ese consuelo espiritual de los creyentes (qué envidia) de no dudar que llegará la salvación. Así que a rezar (o mover los labios) hoy con Obama, que aunque no dé mucho resultado, siempre quedará resultón.

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