Cuchillo sin filo

francisco Correal

Reválida

SUSPENDIERON los políticos y los que nos tenemos que volver a examinar somos nosotros. La cosa sí que tiene gracia. Estábamos en puertas de la Navidad y ya se preparan las carretas para el Rocío. El 20 de abril se cumplen 24 años de la inauguración de la Expo 92 y cuatro meses de las elecciones más alambicadas de la democracia. En verdad, la culpa no es de los políticos, sino de los electores y de su soberano criterio. En España, lo de la segunda vuelta sólo existe en las competiciones deportivas. Las elecciones son un todos contra todos, una revolotera, como le llamábamos de niños al juego de que cada uno jugara para su bolsillo.

El 2 de mayo es la fecha tope. Daoiz y Velarde no se ponen de acuerdo para alborozo de los napoleones de pacotilla. Diez días antes le entregarán el premio Cervantes al mexicano Fernando del Paso y España recordará al autor del Quijote en el cuarto centenario de su muerte. "Doquiera que estamos lloramos por España", le dice el ingenioso hidalgo a su simpar escudero Sancho Panza en el capítulo 44 de la segunda parte ("Que trata de cosas tocantes a esta historia y no a otra alguna").

Ya sólo lloran por España las tonadilleras y los patriotas con lágrimas de cocodrilo y cuentas en los paraísos fiscales. No llores por mí, Nacha Guevara. Llorar en España, Larra del revés, es escribir. Los españoles somos repetidores: si nada lo remedia en este teatrillo de los vicepresidentes (Pablo Iglesias se ofreció a Pedro Sánchez, Mariano Rajoy se lo ofrece a Pedro Sánchez en un juego del dominó dominante), volveremos a la denostada reválida. Si nos vemos abocados a unos nuevos comicios en junio que no nos distraerán de la Eurocopa (sólo ahí manda España, que vuelva Luis Aragonés cual Cid Campeador), cabe la posibilidad de que se vuelvan a repetir los resultados, a no ser que cada sufragio incluya una cláusula moral en virtud de la cual al votante se le sugiera o recomiende no votar al partido al que votó en diciembre. O, en el caso de que la alta fidelidad sea inmune a mudanzas, que los partidos concurrentes muestren sus cartas antes del resultado final, no después. Para que el esperpento no termine en estrambote.

La vida sigue. Los turistas volverán en verano. El Algarrobico seguirá en pie. Mercedes Milá renovará en Gran Hermano y España con estos pelos.

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