Crónica Levantisca

Juan Manuel Marqués Perales

jmmarques@diariodecadiz.com

A Rosa Francia

Piense: ¿cuánto se va a aburrir ese hombre en su casa, sin agenda, sin actos y sin discursos?

Apesar de su apellido, Rosa Francia ha irrumpido en la radio como una auténtica mamma italiana: en defensa del pater de familia, de su salud y de sus hijos. Y con un doble frente porque si de un lado se muestra muy molesta con las dudas de su esposo sobre su retiro político, cuando esto, según ha revelado, ya estaba acordado con su familia, también recomienda unas cuantas enseñanzas morales a quienes han querido echarlo a pellizcos, con una mención especial a Celia Villalobos. Aplíquese el mismo criterio de edad, doña Celia.

Sin embargo, estimada doña Rosa, le explicaré unas cuantas verdades. Para que las tome en consideración.

Paco de la Torre es el mejor candidato del PP para la Alcaldía de Málaga; es más, es el mejor candidato de quienes podrían concurrir a las elecciones de junio de 2019 en el conjunto de todos los partidos. Porque De la Torre ha dejado un legado: ha convertido a Málaga en una capital cultural que puede comenzar a competir en la liga mediterránea ahora que los catalanes han decidido hundir a la metrópolis de Tabarnia. Lo que era una ciudad acuartelada entre la montaña y el puerto, es una urbe moderna, bella y abierta al mar. Como gaditano, me salen sarpullidos de sana envidia cuando veo cómo las rejas del muelle han sido derribadas y el puerto ha sido incorporado a la ciudad, para pasear, para tomar cañas, para pensar y para reconciliarnos con los paisajes exentos de huellas humanas. Cádiz se ha perdido en un bucle melancólico donde los únicos asideros son las celebraciones de las gestas del pasado, mientras nos aferramos a la gran reja que sigue separando a la ciudad de lo que posiblemente fue el primer puerto de Occidente (ya sabe usted que nuestro comunes antepasados de Tiro prefirieron Cádiz a Málaga porque los sacrificios en sus lares no fueron propicios).

Alega, usted, razones de edad, y bien es cierto que se acerca a los ochenta años, pero sepa que quienes apelan a la renovación de las caras como muestra de sanidad democrática o son unos envidiosos o unos noveleros. Vale que Celia Villalobos sea removida, pero hay que cuidar a los ediles populares. Ella no lo es. Recuerde qué ocurrió en Málaga y en Cádiz cuando el PSOE jubiló antes de tiempos a los alcaldes Carlos Díaz y Pedro Aparicio: nunca más volvió a ganar estas alcaldías. Y, además, reflexione: ¿cuánto se va aburrir ese hombre en su casa, sin agenda, sin actos y sin discursos? Al final, no lo dude, será él quien elija. Y elegirá bien. Un saludo.

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