Visto y oído

Francisco Andrés / Gallardo

Rumbosos

LA ermita del Rocío es como un vientre materno, comparaba el reportero de Mira la vida en una narración desatada. "Santi... Santi", intentaban interrumpirle desde el estudio de Canal Sur. Pero Santi era una incontenible catarata de epítetos y sensaciones. En un país tan laico, las celebraciones religiosas llegan a provocar paroxismos narrativos en las cadenas. Ayer al mediodía no era necesaria esa riada charlatana. A un espectador andaluz no le hacen falta muchas descripciones cuando se asoma a El Rocío televisado. Para exagerar y desfigurar las tradiciones andaluzas ya hay programas que se bastan solos, como La noria, que dedicó un pantojil debate rociero el otro sábado, antes de que JJ hiciera su numerito tomatero con la infeliz de Sonia Monroy.

Los debates cretinos están de capa caída, excepto en las noches del fin de semana. Los que huían de DEC en la noche de los viernes encontraron en su momento a Callejeros, cuyo formato ha traído una pléyade de clones. El último en incorporarse, un tanto de rondón, ha sido Cambio de rumbo, en Antena 3 tras La chica de ayer dominical. Este nuevo espacio viene a proponer lo que ya hay de sobra en la parrilla: historias en primera persona a pie de calle, de playa o de sabana africana. El previsible programa arrancó con un informático catalán que lo dejó todo y en lugar de montar un chiringuito se fue a Senegal a cuidar de las colonias de chimpancés. La historia se contaba en ida y vuelta, lo que venía a completar un poco lo que hubiera sido un simple Españoles en el mundo. Lo mejor fue la idílica imagen de Tarifa en el testimonio de surfistas, como los padres de Gisela Pulido la joven multicampeona de kite surf. Andalucía como paraíso, más allá de las cifras del paro. Es un canto al optimismo, pero por los bajos índices de audiencia Cambio de rumbo perderá el ídem.

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