Las dos orillas

José Joaquín León

La Ruta de la Plata

MAÑANA, Lunes de Pascua, termina la campaña de Tráfico de Semana Santa. Cuando el director general, Pere Navarro, aludió a las causas de la elevada mortalidad, no se refirió al mal estado de nuestras carreteras. Uno de los indicadores del desarrollo lo tenemos en las infraestructuras y, entre ellas, los kilómetros de autopistas (incluidas las de peaje, que es una alternativa útil en muchos casos) y las autovías. En esto estamos a gran distancia de Francia, Alemania e incluso Italia.

Por eso, es una gran noticia que la Autovía de la Plata, entre Andalucía y el Norte de España, esté avanzando. Tras la inauguración del último tramo en la provincia de Sevilla, se puede circular por autovía desde la zona occidental de Andalucía hasta Salamanca. Sólo falta terminar las obras entre Salamanca y León para completar la ruta, que va desde Sevilla a Gijón y enlaza a Andalucía con la zona noroccidental de España, incluyendo Castilla y León, Asturias y Galicia. Se supone que estará terminada en 2010. Aunque en las obras públicas hay que ser escépticos. El primer tramo en la provincia de Sevilla lo inauguró Javier Arenas, siendo vicepresidente del Gobierno de Aznar, en marzo de 2004. Y los dos últimos los ha abierto Fomento, en plena campaña, el pasado 29 de febrero, siendo ministra Magdalena Álvarez.

Esta autovía revaloriza el valor logístico de Andalucía Occidental y, además, facilita una ruta alternativa hacia Madrid, enlazando con la autovía de Extremadura en la provincia de Badajoz. Es un trayecto algo más corto desde Sevilla, Huelva y Cádiz, que descongestionará en parte el tráfico en la A-4, lo que beneficia indirectamente a la zona oriental andaluza. Pero, por encima de todo, tiene un valor estratégico: abre el eje Norte-Sur en la mitad occidental de España, sin pasar por Madrid. Esto ya se le había ocurrido a los romanos, que construyeron la llamada Ruta de la Plata para conectar la Bética con el Norte, y a los pastores, que utilizaban los senderos y cañadas para los movimientos de trashumancia del ganado entre las dehesas del Norte y del Sur.

A ningún Gobierno de España se le ocurrió construir una autovía hasta fecha muy reciente. Sin embargo, sí la hicieron, desde hace décadas, en el Eje Norte-Sur de la mitad oriental, con la autopista del Mediterráneo, la A-7, que enlaza desde Cataluña hasta Almería y sigue después incompleta hasta Málaga. Las consecuencias han sido evidentes: en Cataluña, País Valenciano, Murcia y Almería se ha concentrado gran parte de la prosperidad, el empleo y el crecimiento económico. Tener mejores infraestructuras ha sido una de las causas de crear más riqueza. En España no sólo se ha creado una marginación Norte-Sur, sino también Este-Oeste.

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