Tribuna

Enrique / Sobrino / Psicólogo

Saltar los abismos

OJEANDO una publicación de Joseph Campbell leo: "Cuando avances en la vida verás un gran abismo. Salta, no es tan ancho como crees". Reflexiono y me doy cuenta de que es fácil decirlo pero no tanto llevarlo a cabo. Como otras muchas cosas en la vida. Desde mi posición de psicólogo voluntario en una asociación de glaucoma a nivel nacional hace que me de cuenta que las personas que padecen esta enfermedad saben muy bien los caminos que deben seguir para convivir con ella, sin embargo, se encuentran confusos a la hora de tomarlos porque supone cambios muy importantes y riesgos a correr, en muchos casos, de la misma magnitud, es decir la confusión bajo mi punto de vista está en lanzarse para la consecución de ese camino y no en la elección. Bajo mi punto de vista, no existe un perfil único de afectado de glaucoma, ni tan siquiera se puedes agrupar en función de sus características; existen niños donde aparece su enfermedad a lo largo de su infancia, unos lo desarrollan más, otros menos, y otros se quedan estancados sin saber cuando y como evolucionará; afecta también a adultos, hombre o mujeres; cuando menos te lo esperas aparece en algunos y otros saben que lo llevan a través de su herencia y aún no se manifiesta. Sin embargo sí que puedo hablar que desde el punto de vista psicológico supone grandes limitaciones para su propio desarrollo social y personal.

El sentido de la vista abarca más del 80% de la estimulación total que recibimos del medio y si esa falta de visión se produce en un intervalo de tiempo breve, el mundo al enfermo de glaucoma se le viene encima. Si a todo esto le sumamos el olvido del estado (tengamos en cuenta que las asociaciones se forman entre otras cosas para solucionar problemas que el estado no les soluciona, como por ejemplo, no tener reconocimiento de enfermedad crónica a la hora de comprar muchos medicamentos), la reducción de ingresos en otros casos, pérdida de la vida laboral... nos damos cuenta que una intervención psicológica es muy recomendada en estos primeros momentos. En muchas ocasiones lo más acertado es una terapia que contemple una progresiva adaptación conductual a su entorno social y familiar más inmediato, para progresar en evitar problemas cognitivos o cognitivos-conductuales que puedan aparecer como depresiones, ansiedades, falta de autoestima, crisis.

Aparecen también casos extremos, y si ya padecer glaucoma es duro, padecerlo con malos tratos por parte de sus parejas o familiares, no tener ingresos económicos o tener otras enfermedades añadidas, hace más trabajosa tanto la labor del psicólogo como la recuperación psicológica de la persona; sin embargo, también de todo hay, desde personas que lo llevan de manera ejemplar a otras que les cuesta mucho trabajo y sufrimiento seguir adelante en el camino. Sin embargo, lo que subyace a todo esto es la esperanza, esperanza que toda persona tiene en su curación y en su bienestar a lo largo de la vida y esto es una constante en todos ellos, y supongo que en todo ser humano.

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