Visto y oído

Francisco / Andrés / Gallardo

Salvable

EVARISTO estuvo genial en Buenafuente, invitando al asesinato de Chikilicuatre, en una inesperada aparición en la que juzgó con desprecio la labor de Berto. Ahí se demostró que Mejide es puro fingimiento malévolo. A esa hora del trasnoche selectivo, mientras, en Antena 3 jugaban con los tópicos y hacían demostraciones pseudocientíficas a pie de calle, en un programa tramposete, pero entretenido. Al final se demostró por la ley de la encuesta a voleo que las rubias son igual de inteligentes que las morenas y que las guapas solucionan mejor los apuros que la feas porque tienen más hombres dispuestos a ayudarlas. Y que los madrileños están más dispuestos a echar una mano limosnera que los catalanes.

La calle es muy grande y por tanto los reportajes en la acera, que ahora están tan de moda, se pueden tergiversar a gusto, seleccionando, editando, ridiculizando. Con los mimbres de la frescura callejera, del desafío al anónimo coartado por el objetivo, Jordi Évole, El Follonero, sigue sacando punta a su caradura en Salvados por la Iglesia. El Follo es como ese colega de la pandilla que idea bromas durante la noche y le echa cara a las situaciones más extremas, mientras los demás, enfrente, le reímos las gracias. Claro, a veces tiene mucho arte y en otras ocasiones se pasa de listo. Eso es lo que le ocurrió este domingo. Había situaciones ocurrentes, en las que Jordi sacaba a relucir sus reflejos dialécticos y en otras se pasaba importunando a unas monjas de clausura o intentando endilgar un calendario de curas a dos religiosas romanas. El padre Mundina encajó con buen humor las "entrevistas en profundidad" de dos minutos y al pedir firmas para santificar a Jiménez Losantos, otro que le va la marcha, se tropezó con deleite con algún fachilla. Algunos han pedido que se prohíba la emisión de la segunda parte. Eso es darle más gloria a un programa salvable.

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