Punto de vista

josé Ramón / del Río

Salvapatrias

SE decía que los salvapatrias eran producto de mentalidades conservadoras que, ante una crisis de su país, se arrogaban la virtud de ser los poseedores de la fórmula capaz de remediarla y, sobre todo, de tener la decisión de ponerla en práctica. Ahora también hay salvapatrias de izquierdas, como es el caso de Baltasar Garzón, que, en compañía de otras personalidades de izquierdas conocidas y de otras menos conocidas, han suscrito una carta abierta que tiene como destinataria la conferencia política del PSOE. En la carta se indica la voluntad de sus firmantes de participar más activamente en la sociedad porque quedarse en casa es retroceder y su objetivo es "la derrota de la derecha".

Rubalcaba, secretario general del PSOE, ha agradecido el ofrecimiento, aunque sin especial entusiasmo, porque recuerda que el magistrado Garzón, que abandonó la judicatura para presentarse a unas elecciones generales como número dos de Felipe González, dimitió porque la Secretaría de Estado que se le confió no colmaba sus aspiraciones de ser ministro, que, según él, se le había prometido. A Baltasar Garzón, que alcanzó una popularidad notoria por sus actuaciones como magistrado (yo he visto en Sevilla cómo muchos comensales, al entrar en un restaurante, en los años ochenta, le aplaudían) le debemos que los jueces españoles, como los de otras latitudes, se conozcan por sus apellidos.

No todos han recibido la carta abierta con la misma complacencia cortés del secretario general del PSOE. Así, Llamazares, que ya no es de Izquierda Unida, sino de Izquierda Abierta, partido que lidera y que fundó para seguir siendo líder, al constatar que algunos de los firmantes son miembros de la dirección de su formación, considera una falta de respeto este ofrecimiento al PSOE y que se trata de una decisión personal y no de su partido, porque entre los objetivos de éste no estaba ayudar a la refundación del PSOE, al que considera cómplice del actual estado de cosas y protagonista de alguno de los casos de corrupción de mayor envergadura del Estado.

El ex juez Garzón, al que se expulsó de su carrera y que ahora, como abogado, tiene como clientes a los que litigan contra el Estado español en los casos más sensibles, no le hace ningún favor al PSOE ofreciéndose como agente electoral. Nadie olvida que, llegado el caso y si le conviene, recurrirá a la derecha que quiere derrotar, como hizo, por ejemplo, cuando solicitó y obtuvo el apoyo económico del presidente del Banco de Santander.

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