PASA LA VIDA

Juan Luis Pavón

Santamaría, ora pro nobis

SE les va a acumular el trabajo a los asesores de Obama si aterrizan en Sevilla y estrechan la mano de Monteseirín y Celis para aconsejarles cómo ganar de nuevo las elecciones. Como ayer adelantó nuestro compañero Carlos Mármol, el PSOE encargó una encuesta sobre sus posibilidades municipales en Sevilla al sociólogo Julián Santamaría, de referencia para dicho partido desde los tiempos de González y Guerra. En Madrid ya tienen los resultados y, Mármol dixit, el desgaste de la imagen de Monteseirín como candidato socialista ha llegado a tales cotas que más de un 80% de sondeados desaprueban su gestión, casi un 60% de las personas que prefieren al PSOE consideran que dicho partido ha de sustituirle como banderín de enganche si quiere ganar las elecciones. Y un 10% de esos habituales votantes socialistas están dispuestos a dejar de apoyar la marca PSOE en las urnas y votar a Zoido si su contrincante es el actual alcalde.

Al comienzo de la larguísima carrera electoral norteamericana, antes del primer caucus en las primarias del Partido Demócrata, la mayor parte de los analistas decían que Hillary Clinton iba a ganar sin bajarse del autobús. Obama se aprovechó del exceso de confianza y dio la sorpresa, agigantando poco a poco su capacidad de influencia y carisma. Cuando sus fuerzas estaban más equilibradas, fue muy intenso el debate en dicho partido para aclarar que el objetivo básico era elegir a quien tuviera más opciones de derrotar a los republicanos. Y acertaron.

Trasladado el dilema al ámbito hispalense, la encuesta de Santamaría reabre la discusión interna entre los dos sectores del poder socialista, el de Monteseirín y el de Viera, que ahora pugnan democráticamente por ganar las asambleas de distrito y tener más representantes en el comité que elabore las listas electorales para los comicios de 2011. Con un matiz importante: ahora hay un documento encargado por la dirección nacional del partido que revela el riesgo que tienen de perder el poder. Y lo van a comentar las miles de personas que de un modo o de otro tienen determinados ingresos, cargos o contratos gracias a la discrecionalidad de un dedo político. Ni quitan ni ponen rey, sólo sirven al que mande y gane. El oráculo de Obama les indicará qué hacer. Santamaría, ora pro nobis.

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