las dos orillas

José Joaquín León

Santificar las fiestas

UNO de los 10 mandamientos (el tercero, concretamente) es "santificarás las fiestas". Y celebrarlas en sus días, por supuesto. Conviene recordarlo ahora, cuando una de las primeras medidas anunciadas por Rajoy es el mandamiento que le habrán dado en el catecismo de lo políticamente correcto de Bruselas, que yo no sé si será Durao Barroso, un papa laico, o un papafrita, pero lo que dice va a misa, y hay que cumplirlo. Rajoy debería entender que medidas como ésta van contra las creencias de una parte sustancial de sus votantes. Y que si el otro (o sea, Zapatero) no se atrevió, ¿para qué se mete él en esta refriega?

El mandamiento laico de la Santa Madre Bruselas es "trasladarás las fiestas". A viernes o a lunes. Pero esto es una gran memez. Las fiestas religiosas tienen su sentido y trasladarlas sólo sirve para fastidiar al personal, no para crear empleo. En Almería, cuando el boom del ladrillo, había una tasa de paro de menos del 8% con los festivos en sus días. Casi todas las fiestas con arraigo que la gente (ateos inclusive) celebra en España son de origen católico. La Navidad, la Semana Santa, Todos los Santos y Halloween, las fiestas de agosto de miles de ciudades… Hasta el 1 de Mayo, fiesta del Trabajo y de los sindicatos, es también San José Obrero (antes llamado San José Artesano, lo que le daba al bendito santo un estatus de pequeño empresario autónomo, y no sonaba tanto a la HOAC ni a USO).

Hay una fiesta laica que se podría suprimir: el 6 de diciembre, día de la Constitución. España ya tiene su fiesta nacional el 12 de octubre. La Constitución es una norma, muy bonita y tal, pero norma. Aquí no es festivo el 15 de junio, día en que los españoles fueron a unas elecciones democráticas por primera vez, tras el régimen anterior extinguido. Si el 6 de diciembre no fuera festivo se evitaría ese acueducto.

Pero van despistados. Dos fechas de las que ahora se habla son el 15 de agosto y el 8 de diciembre. Si se cargan estos dos festivos sería una gran faena para Sevilla y un montón de ciudades y pueblos de Andalucía. ¿Tiene sentido trasladar el 15 de agosto a un lunes para que la Virgen de los Reyes en Sevilla y otras procesiones se celebren fuera de fecha? ¿No se ha dado cuenta nadie de que el 15 de agosto está media España de vacaciones y la otra media parada? Y el 8 de diciembre, ¿por qué? ¿Ya no se acuerdan de la campaña que le organizamos a Felipe González cuando lo intentó? Fue tan impresionante que a Zapatero ni se le ocurrió, a pesar de sus cosas laicas. Y ahora llega Rajoy, y lo pueden coger de pardillo. Javier Arenas, que conoce estas historias, se lo debería advertir.

Lo mejor que pueden hacer con las fiestas es dejarlas en sus días. Se sabe por experiencia, le guste o no al papafrita de Bruselas.

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