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rafael / sánchez Saus

La Seguridad Social y la EPA

CAMPANAS al vuelo del 1 de Mayo al conocerse los datos de la EPA del primer trimestre del 2014. Primer descenso del paro en ese periodo del año desde 2005, cuando aún nos creíamos ricos y seguros, blindados ante los avatares de la vida por el espejuelo de la prosperidad a bajo coste y nulo interés. Mínimo descenso del paro, pero descenso al fin. En medio del pantano, con agua hasta los ojos, tocamos fondo y hacemos pie.

No quiero sustraerme a la corriente general de moderado optimismo más que por un momento y para señalar que tal vez ahora, que las cosas empiezan a ir mejor, debiéramos intentar construir el futuro sobre bases más firmes, aunque ello suponga dilatar por algún tiempo los sacrificios. No nos engañemos, el paro desciende porque la población activa cae en picado (425.000 personas menos en un año). Por eso baja el paro, aunque de enero a marzo se han destruido 185.000 puestos de trabajo y en los últimos doce meses la ocupación se ha reducido en casi 80.000 personas, cayendo por vez primera por debajo de los 17.000.000 de trabajadores. Lo que hay detrás de estas cifras es emigración, sí, pero también desfondamiento de la pirámide poblacional con un previsible efecto catarata en los próximos tiempos.

La consecuencia más preocupante de esta otra cara de la moneda lo registran las cifras de la Seguridad Social. En 2013 su déficit, inexistente hasta 2008, ascendió a 45.500 millones, cifra insostenible derivada de un gasto del 60% por encima de sus ingresos. La Seguridad Social está devorando el Fondo de Reserva y necesita cada vez más de aportaciones directas del Estado, del dinero de los impuestos, no de las cotizaciones, de forma que en este momento casi todo el esfuerzo realizado para reducir el déficit público se lo ha comido ella. Y el gasto de la Seguridad Social crece y crece, a pesar de mejoras en la gestión, porque el número de pensionistas sube sin cesar al aumentar la esperanza de vida mientras disminuye el número de jóvenes.

Todo esto estaría justificado si no fuera porque nadie puede garantizar a los actuales cotizantes y contribuyentes, especialmente a los jóvenes, que ellos podrán tener los mismos servicios que ahora pagan a los mayores. La curva demográfica española lo hace simplemente imposible. ¿Nadie piensa hacer nada ante esta colosal estafa piramidal? Ya lo sé, hoy toca celebrar el 1 de Mayo.

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