Las dos orillas

José Joaquín León

Selecciones politizadas

UNA de las costumbres navideñas que todos los años se critican y todos los años se repiten es la organización de partidos de las selecciones autonómicas. Es una costumbre, como tantas, que parece arraigada y es de hace poco por la mañana, desde que a los vascos y los catalanes se les ocurrió montar unos equipos propios para no parecer de España, y las demás nacionalidades y/o regiones pidieron café para todos. Mientras Ángel María Villar, que es vasco y sin embargo presidente de la Real Federación Española, pasaba de estas fiestas regionales, todos se han ido subiendo al carro. Incluso Extremadura se ha sumado a la gloria, enfrentándose a Guinea Ecuatorial. Es una pena que esa fecha memorable haya pillado retirado a Rodríguez Ibarra.

Este año se ve que las selecciones africanas hicieron buenas ofertas, con la Copa África a la vuelta de la esquina. No queremos que vengan en pateras, pero sí que jueguen al fútbol. Así, Andalucía se enfrentó a Zambia en Jerez, y Galicia tuvo como rival a Camerún, entre otros partidos sin ningún interés. Ante tantos disparates e imitaciones, Euskadi y Cataluña decidieron diferenciarse, una vez más, se autodeterminaron y aplicando su capacidad soberanista jugaron ayer un amistoso entre ellos, en San Mamés, para demostrar que el fútbol y la política se mezclan cada vez que les conviene.

Es curioso que en el fútbol español está prohibida la exhibición de símbolos fascistas y, sin embargo, se toleran los de tipo anarquista, los retratos del Ché Guevara, que nunca jugó con Di Stéfano ni Pelé, o incluso otros claramente relacionados con el independentismo y hasta con el entorno próximo a ETA. Y además fomentan estas selecciones autonómicas, totalmente politizadas. Quienes piensan que la política y el fútbol son caminos separados deben abandonar su estado de beatitud deportiva y la novena del fair play al barón Pierre de Coubertin para encontrarse con la realidad de lo que ha pasado esta semana. ¿Por qué los los vascos y los catalanes jugaron ayer entre ellos, y no le echan cuenta a Andalucía? ¿Por qué los andaluces jugamos contra los africanos de Zambia? ¿Veremos un Cataluña-Andalucía?

En contra de lo que nos dicen, el fútbol y la política son mundos parecidos. Esta España de las selecciones autonómicas una vez al año es consecuencia de la que tenemos todos los días. Donde dice selecciones se podría poner elecciones. Las elecciones autonómicas son como las selecciones autonómicas: mientras las figuras de la política estatal están en la selección española del Congreso de los Diputados, en los parlamentos autonómicos juegan otros partidos que sólo les interesan a ellos. Estas selecciones politizadas están fuera de los grandes campeonatos, y buscan más protagonismo.

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