Visto y oído

Francisco / Andrés / Gallardo

Selváticos

LAS mujeres son inferiores a los cerdos", comentaba con naturalidad, sin provocación, el gurú de Nueva Guinea adonde fue a parar la familia malagueña (los Segura-Romero) de Perdidos en la tribu, que recuperó Cuatro este domingo por la noche. En la gran isla de la Melanesia perviven aún cientos de pueblos ajenos a la civilización occidental, pero se nota que hay algunos adelantados que le sacan partido a su devenir silvestre y son contratados por los canales como figurantes de documental o de lo que se tercie, como sucedió en la reciente edición de Gran Hermano. Con una cantera tan amplia de salvajes semiadiestrados era inevitable que Nueva Guinea, repleta de follaje, fuera destino de la segunda temporada de las convivencias rupestres. En el propio GH se ha visto más follaje... y tribus más desalmadas y con códigos más discutibles que estos buenos salvajes del rousseauniano formato, pese a que nos resulten bocazas.

Perdidos en la tribu sorprendió el pasado año, con ese choque, a veces sobrecogedor, sobre todo divertido, entre blandos occidentales y férreos (y felices) selváticos; y ahora que vuelve su impacto es menor porque todo parece repetirse. Ni hay grandes variaciones entre los urbanícolas ingenuos, martinezsorias del nuevo siglo, poco avezados en atender las instrucciones de El último superviviente; ni tampoco se observan que vayan a aportar ingredientes novedosos los desnudos anfitriones. En este mundo on line hay millones de seres que siguen viviendo en su línea, apartados pero dichosos con su existencia. Sin frigorífico, sin zaras y sin manicura. Se puede ser feliz comiendo lombrices y durmiendo sobre troncos. Y ser muy infeliz con tarjeta de crédito y aire acondicionado. Todo es relativo, pero el mensaje de Perdidos en la tribu parece de parque temático.

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