alto y claro

José Antonio Carrizosa

Señales en el radar

TRAS las dos primeras semanas en las que ha formado su equipo y ha dado a conocer algún que otro agujero dejado por sus antecesores -tampoco nada del otro mundo, por mucho que se hayan querido airear-, el verdadero estreno de Juan Ignacio Zoido en la Alcaldía ha sido la propuesta a los dos partidos de la oposición de un Pacto por Sevilla, que retrata bien el estilo del alcalde y, por lo que se va dejando ver, también el de la oposición. Parece que entramos en una primera fase, supongo que hasta que las políticas se vayan decantando y los primeros errores de gestión afloren, que va estar presidida por un ambiente de consenso y un tono bajo en PSOE e IU, que todavía se tienen que lamer las heridas de su estrepitosa derrota electoral de hace un mes.

A Zoido le ha bastado con presentar un catálogo de buenas intenciones sin ninguna concreción para apuntarse el primer tanto importante de su mandato. ¿Quién no va a estar dispuesto a trabajar por el empleo, la seguridad ciudadana o la educación? ¿O por la sostenibilidad y los grandes proyectos de la ciudad como el Metro? Desde este punto de vista la propuesta de pacto y la buena acogida que le han dispensado tanto Juan Espadas como Antonio Rodrigo Torrijos merece todos los elogios. Ahora lo que hay que pedirles a todos es que se pongan a trabajar para pasar de las declaraciones genéricas a los hechos concretos dentro de ese mismo espíritu constructivo. Y ahí es donde el alcalde tiene que dar la talla.

No sobra, sin embargo, enmarcar este estilo de gobernar que se dibuja, y la forma de hacer oposición que se adivina, en estrategias políticas a más largo plazo. No dudo que la prioridad absoluta de Zoido es meterle mano cuanto antes y de la forma más efectiva posible a los grandes problemas de la ciudad. Pero tampoco dudo que también ocupa un puesto alto en su lista de prioridades contribuir desde la Alcaldía de Sevilla a que Javier Arenas esté sentado antes de un año en el despacho del presidente de la Junta, sea en San Telmo o, si Arenas cumple su promesa, en la Casa Rosa. El cambio tranquilo y el ambiente de consenso responden sobre todo al primero de estos aspectos, pero no olvida el segundo. Sevilla se ha convertido después de las elecciones del 22-M en un referente nacional para el PP y en una clave regional. De una u otra forma estamos ya lanzados hacia las elecciones generales y autonómicas y lo que aquí se haga se va mirar con lupa. Convendría que por parte de algunos no desapareciera del radar esta perspectiva.

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