Crónica personal

Pilar Cernuda

Señora ministra

LOS comentarios sobre el embarazo de Carmen Chacón provocan auténtico rubor, sobre todo los de aquellos que, después de elogiar que una mujer llegue al Ministerio de Defensa, inmediatamente ponen el acento en su avanzado embarazo y en cómo afectará ese hecho a su trabajo.

Aunque algunas fuentes afirman que desde hacía un mes ella conocía su nuevo destino, hasta el pasado miércoles era Elena Salgado la mujer que estaba destinada a ese cargo y así se lo había anunciado Zapatero a quien se lo debía anunciar. Pero Zapatero, por las razones que fueran, en el último momento se inclinó por Chacón, que por otra parte ha demostrado sobradamente que sabe asumir distintas responsabilidades -lo ha hecho como diputada, como dirigente del PSC, como videpresidenta del Congreso y como ministra de Vivienda- y que cuenta por tanto con muchas papeletas para ser buena ministra de Defensa. Lo que nunca sabremos es si Zapatero, al que tanto le gustan las noticias impacto y el marketing político, se ha decidido por Chacón no solo por su conocida capacidad, sino también porque le atraía al presidente la idea de colocar al frente de los militares a una mujer, que además es joven, que además es atractiva y que además está embarazada. Para ella será la "foto del día", sin ninguna duda.

Lo sorprendente del caso es que se haya puesto el acento en el embarazo, como dando a entender que una mujer embarazada está en inferioridad de condiciones frente a las que no lo están. Centenares de mujeres denuncian a diario que se han visto apartadas de sus trabajos al anunciar que se encontraban embarazadas, y para ellas no hay mejor ejemplo de que un embarazo no significa debilidad, incumplimiento laboral o incluso discapacidad si una mujer embarazada, o madre, realiza con normalidad y sentido de la responsabilidad el trabajo de dirigir los ejércitos. Por eso sorprende tan negativamente que personas que generalmente se han expresado con sentido común, hayan bromeado con el hecho de que Chacón tendrá un hijo dentro de pocos meses. ¿Qué importa, qué problema hay, por qué existen reticencias a aceptar con naturalidad algo que es absolutamente normal?

A lo mejor ocurre algo de lo que tendrían que avergonzarse muchos que presumen de progresistas y que desde hace dos días tienen la mirada puesta en la tripa abultada de la ministra y no en la nueva misión que se le ha encomendado, y es que los militares asuman con absoluta normalidad que una mujer se les ponga por encima en la escala de mando. Los militares quieren que se les dote de los recursos necesarios para realizarel trabajo que se les ha encomendado y que se les represente con dignidad, y Chacón sin duda defenderá ante el vicepresidente económico el incremento de los recursos y representará a España y a sus militares tan bien o mejor como cualquier hombre.

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