La ciudad y los días

Carlos Colón

Servir a los ciudadanos

EL sábado está hecho para el hombre, no el hombre para el sábado. Esta máxima evangélica revolucionariamente antropocéntrica vale para todos los órdenes de la vida, aunque las necesarias estructuras en que las sociedades organizan sus creencias, saberes o gobiernos la ignoren para convertir a los hombres en sus servidores. Las iglesias, las instituciones o los estados parecen a veces existir para fortalecerse y perpetuarse, ignorando u olvidando que su existencia sólo tiene sentido si se ordena, en la medida de lo posible, a hacer más grata, segura, libre, inteligente, crítica y dichosa la vida del ser humano. Es decir, a humanizarlo y a humanizar su entorno (lo que quiere decir justo lo contrario de lo que suele hacer la "acción civilizadora" erizándolo de cementos, amortajándolo con asfalto y asfixiándolo con humos).

Cuando percibe que los aparatos religiosos, culturales o políticos están hechos para servirle, la mayoría de los ciudadanos participa en ellos libre y responsablemente. Cuando, por el contrario, percibe que los aparatos le utilizan para servirse a ellos mismos, con independencia de los fines para los que existen, la respuesta es la acrítica sumisión partidista o el distanciamiento cínico que suele acabar en íntimos exilios o abierta oposición.

Esto último es lo que está pasando en nuestro país con relación a las instituciones que tienen responsabilidades para con la religión, la cultura, la educación o la política. Un número cada vez mayor de ciudadanos no percibe la Iglesia, las instituciones dedicadas a la enseñanza o la promoción de la cultura, los partidos políticos y hasta al propio Estado como instrumentos válidos para su libertad, bienestar y felicidad (sea ésta del tipo que sea: espiritual, mental, socialý), sino como cosas ajenas que sólo benefician a los "oficiantes" que viven de ellas. En la reciente manifestación contra ETA, pese a los asesinatos de dos guardias civiles, se evidenció que los ciudadanos no se han creído la apresurada, artificial, frágil y preelectoral unión de los partidos contra el terrorismo. En la elaboración de las listas y los programas del PSOE y del PP se evidencia un esfuerzo por engatusar con propuestas no meditadas (cuestión tributaria) y por hacer olvidar los temas o los actores que han provocado e interpretado esta funesta legislatura que Manuel Marín ha calificado acertadamente como "dura y ruda". También en este caso los españoles perciben apaño, engañifa y maniobra de partidos que parecen creer que los ciudadanos (reducidos a votos) están hechos para ellos, no ellos para los ciudadanos.

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