PASA LA VIDA

Juan Luis Pavón

Servir o servirse

EL Pleno extraordinario del pasado viernes sobre la adjudicación de casetas en la Feria define cómo el interés particular se impone sobre el general cuando hay terreno abonado para el compadreo subrepticio. El comportamiento cortijero de los concejales de uno y otro signo es la postal del real. Acusaciones cruzadas y fundadas de irregularidades en la propiedad de casetas, a la vez que descaradas apelaciones a un pacto de silencio para seguir tapando los irregulares manejos de unos y otros cuando gobiernan, llámense Alfonso Mir (PSOE) o Jaime Bretón (PP). Vergonzoso. Merecen la repulsa pacífica de los ciudadanos. Cuéntenles ahora que la Feria es la fiesta de todos los sevillanos. Ja, ja. Cuánta vocación de señoritos a diestro y siniestro del sillón de alcalde.

Cada vez tienen menos pinta de servidores públicos y más de servirse del poder. En Mercasevilla sí hay dinero para pagarle un gran sueldo a Daniel Ponce, que hoy se reincorpora a la empresa en la que entró como cargo de confianza socialista, y de la que fue despedido por la concatenación de episodios escandalosos. El despido ha sido un camelo declarado improcedente por una juez que en la sentencia acusa a la empresa municipal de tolerar las irregularidades. Es un oprobio para la ciudadanía y una indecencia política que los partidos no envíen a casa a sus concejales que facultan este patio de monipodio. Sin embargo, cuando Mercedes Alaya dicta una providencia para que Mercasevilla le aporte todos los datos sobre su contabilidad en años precedentes, Torrijos y Mir utilizan torticeramente el pacto PSOE-IU para negarse a colaborar con la Justicia, incumpliendo además el acuerdo que aprobaron en comisión ejecutiva. Excusa: cuesta mucho dinero contratar a los auditores. Bingo para la perversión de la democracia.

¿A cuánto se cotiza hoy en el mercado el kilo de cinismo?

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