Las dos orillas

José Joaquín León

Sevilla en el Carnaval

SOBRE el Carnaval en Sevilla escribió un libro José Aguilar, el vecino de arriba, que sabe más que yo de eso. Así que hoy, domingo de Carnaval, este artículo no va sobre las antiguas murgas, sino sobre el presente carnavalesco sevillano, que ya no está a la vera de la maltratada Alameda de Hércules, sino a la vera de la ciudad fundada por Hércules, la trimilenaria Cádiz. La plenitud del mundo anunciada en su día por Fernando Villalón, y confirmada después en la teoría y en la práctica por Antonio Burgos, se cumple específicamente en el Carnaval. Sevilla y Cádiz son las dos mitades de ese universo. Pero este ying y yang de las dualidades se han unido hasta tal punto que se confunden en una sola realidad.

Este año los dos primeros premios de chirigotas de Cádiz tenían autores sevillanos. En Las muchachas del congelao el autor es Antonio Pedro Serrano, El Canijo, que además es el alma mater de la agrupación. Al Canijo se le ha criticado que dejó a su chirigota de Carmona para formar un grupo con componentes gaditanos, con los que ganó en 2005, y ahora ha conseguido el segundo premio. La chirigota ganadora de El Tijerita, de Kike Remolino, tiene como coautor al sevillano Manuel Álvarez Seda, que aparece en primer lugar como letrista, y cuya mano se nota. Una chirigota de Sevilla, Venimos con lo puesto, conocida como la de los Maniquíes, ha quedado octava, un lugar meritorio ante el nivel que había. Este grupo, al que estuvo vinculado Álvarez Seda, tiene ahora como autores a Juan Carlos Vergara y José Antonio Alvarado, y ya participó en una final. En el Teatro Falla también ha tenido un papel destacado la comparsa femenina Al aire, que ha quedado en el puesto 12, el primero que no entraba en semifinales. Es digno de mención que en Sevilla hay dos coros carnavalescos, uno de los cuales ensayó en la casa hermandad de San Gonzalo. Aunque no pasaron de la fase previa, tienen camino para mejorar.

Todos estos chirigoteros, comparsistas y coristas sevillanos siguen las mismas pautas y repertorios que sus colegas gaditanos. Sus antecedentes están en Antonio Burgos, que ganó primeros premios con el coro de La Viña como autor de la letra, con la música de Antonio Martín. Y por el lado chirigotero en Salvador Fernández Julbez, un aficionado cabal, que llevó a Los caperucitos enrollaos, la primera chirigota sevillana, y clasificó a la de Curro Telera para semifinales. Esa semilla cuajó en la peña de Los Caperucitos, que pasó a ser la escuela del Carnaval en Sevilla.

Hoy es justo dedicarles un recuerdo, en este domingo de Carnaval, por haber unido en una afición a Sevilla y Cádiz. Ellos han trabajado por el hermanamiento de estas dos ciudades andaluzas mucho más que todos los políticos juntos.

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