Desde mi córner

Luis Carlos Peris

El Sevilla y Unai como simbiosis

TODO indica que de no aparecer un grande deseando sus servicios, tendremos Unai Emery para tiempo. Y particularmente creo que mientras para más tiempo, mejor para el Sevilla, mucho mejor, ya que está a punto de emparejarse con Juande en el historial blanco. Con la posibilidad de agarrar dos títulos en mayo y otro, u otros, en agosto, el panorama no puede ser mejor y todo lo que no sea apostar por su continuidad rayaría en el disparate.

Aunque venía avalado por su labor en Lorca, Almería y Valencia hubo ciertas reticencias por su poco éxito moscovita, pero la verdad es que en Nervión se ha hecho de un prestigio que raro será que no ocasione alguna injerencia impertinente. Ya el verano pasado las hubo y hasta se pensó que su coqueteo con esos cantos de sirena iba a perjudicarle ante la clientela sevillista, pero el hombre ha ido capeando el temporal de forma que ahora a ver quién le discute su valía.

Y no puede decirse que Unai haya transitado sobre una alfombra roja, pues hubo épocas en que hasta exigían su dimisión. No es que fuesen muy a tener cuenta por la procedencia de esas exigencias, pero el club siempre estuvo a su lado y él bien que ha respondido. Particularmente pienso que en la actualidad no existe un sitio mejor que el Sevilla para Unai. Conoce el terreno que pisa, los jugadores saltan en la palma de su mano y sabe que sus peticiones suelen ser órdenes.

Ya sé que estamos en unas vísperas con mucho pie para la ilusión y que un fracaso tras tantas expectativas haría virar ciento ochenta grados el ánimo de afición y de dirigentes. Eso es así desde que el fútbol es fútbol, pero un análisis frío de su trayectoria en el banquillo local de Nervión hace que la confianza en su gestión sea casi inquebrantable. Con el Villarreal más cerca que nunca y la Liga Europa muy a la mano, ya serían ganas de fastidiar si uno se pone en lo peor.

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