Desde mi córner

Luis Carlos Peris

El Sevilla o la difícil facilidad

Que los rivales del equipo de Manolo Jiménez parezcan débiles debe ser culpa del equipo de Manolo Jiménez

DESDE que lo vi por vez primera creí en él. Era un portento físico que, además, mostraba una clarividencia en el juego no habitual en futbolistas de esa envergadura. Me refiero a Romaric, ese portento tallado en ébano nacido en Costa de Marfil y que atiende por Ndri Romaric. Y es que estaba demasiado en cuarentena y hasta se le echó gran parte de culpa del fútbol que el Sevilla practicó en Almería. Daban la impresión esos análisis que era el marfileño el culpable principal de que el Sevilla ganase sin que su juego enamorase, pero volvemos a lo de siempre, a que quien tiene el duro es el único que puede cambiarlo.

Y bien que lo cambió antier noche con su golazo al Stuttgart y con su trabajo, no se olvide que este ex obeso por las excelencias médico-gastronómicas de Antonio Escribano hizo un montón de kilómetros en una noche en la que el Sevilla demostró otra vez que ante él todos los rivales parecen malos. Y si no parecen malos del todo, sí da la impresión de ser menos, mucho menos, de lo que en realidad son. El Stuttgart, como tantos y tantos en estos años de vino, rosas y títulos, pasó por Nervión dejando una estela de equipo vulgar y ramplón, y digo yo que alguna culpa de la vulgarización de los contrincantes debe correr a cargo de este pragmático Sevilla; vamos, digo yo.

Y otra reiteración es la de que aunque no dé lo mismo que juegue Fulano que Kanoute y Mengano que Luis Fabiano, el Sevilla se impone sin despeinarse. Lo hace hasta tal punto que da la impresión de que su misma clientela está dejando de darle importancia al hecho de tanta facilidad, de que las cosas sean tan simples. En un minuto, dos goles y a sestear llevando al enemigo de costero a costero, sin esfuerzo aparente, con la facilidad que da la maestría. Lo malo, el pero único, es que la cita con los alemanes dejó a otro inquilino en la enfermería. No obstante y visto lo visto, no hay mal que por bien no venga, debut de otro canterano y que siga la fiesta por Nervión.

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