Las dos orillas

José Joaquín León

A Sevilla le falta algo

ESO lo dice y lo piensa casi todo el mundo: a Sevilla le falta algo. Te encuentras a amigos y conocidos, y se comenta, casi sin darnos cuenta nos rebuscamos para ver si lo encontramos. ¿Qué le falta a Sevilla? Desde luego agua no será, ya ha llovido más del 60% de un año normal, enhorabuena Emasesa, a ver si se nota en la factura de la sequía. Pero lo que le falta a Sevilla depende del color con que se mire. En realidad puede que le falte de casi todo.

Un ejemplo es el cambio de año. 2010 ha venido remojado por el temporal. ¿Y qué nos trae? Leo que es el Año Internacional de la Biodiversidad, el Año Internacional de Acercamiento de las Culturas, Año Europeo de Lucha contra la Pobreza. Es año de bicentenarios de independencias en México, Colombia, Argentina y Chile y de las Cortes de la Isla de León en San Fernando (Cádiz). Es Año Jacobeo en Santiago de Compostela y Año del Tigre para los chinos. Es año de Mundial de fútbol en Suráfrica. ¿Y para Sevilla qué es? Un año del montón.

En Sevilla se pueden rebuscar algunos alicientes. Será el año en el que irán los comerciantes al nuevo mercado de la Encarnación. Esto ya es un hecho singular, que no lo han conocido las generaciones más jóvenes de sevillanos en los últimos años. ¿Quién le iba a decir a estas criaturitas cuando se mudaron a su emplazamiento provisional que pasarían esas penalidades? A la sombra de las setas nos esperan novedades en 2010. Y nos podemos consolar pensando que será un año con cambios en la carrera oficial de la Semana Santa. ¿Sí?, ¿de verdad?, ya los veremos. Y estrenamos un arzobispo para el Domingo de Ramos, monseñor Asenjo, que no es novedad que suceda todos los años. También es posible que sea el año de la Torre Pelli. ¿Qué pasará con la torre? Otra historia apasionante que se ve venir.

Como ya tenemos un Metro, o medio metro más bien, no podrá ser el año del Metro porque ya lo fue 2009 y no hay más líneas que estrenar. Las novedades de 2010, en verdad, son menores. Así que se palpa una soledad, una ausencia de algo que nos falta. No sé yo, quizá una Expo como la del 92, unos Juegos Olímpicos de los que no nos tocarían nunca, o aunque fuera un Mundial de Atletismo. Por no haber, este año no hay ni siquiera unas elecciones para ver qué pasa y especular con las encuestas. Por mucho que se calienten Monteseirín y Zoido, no habrá elecciones municipales hasta 2011. Ni habrá elecciones autonómicas y generales hasta 2012. Así que éste no será el Año del Cambio, de ningún cambio.

A lo mejor hay que ver este asunto al revés. A lo mejor el problema de Sevilla no es que le falte algo, sino que le sobra alguno. A ver si aclaramos el enigma durante este año.

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