Desde mi córner

Luis Carlos Peris

El Sevilla, la fe, el compromiso...

MEDIA Sevilla vive en el séptimo cielo gracias a un gol cuando el árbitro miraba de reojo el crono, pero todo el fútbol español debe estar orgulloso de que el setentaicinco por ciento de los finalistas continentales sean españoles. El gol de M'Bia sobre la última campana del último obstáculo sitúa nuevamente al Sevilla en la élite continental y si a eso le añadimos la tragedia en que está sumido el odiado vecino, pues para qué más.

Decía el gran Napoleón que quería a sus generales con suerte y podría añadirse que, sin suerte, mejor ni salir a la calle. En un juego tan azaroso como el fútbol, que la fortuna se ponga tu camiseta debe ser maravilloso. Como contrarréplica podría argumentarse que esa fortuna, tan deseada por todos y tan añorada por algunos, hay que buscarla y ¿alguien duda de que el Sevilla corrió tras ella hasta dejarse en su captura hasta el último hálito que le quedaba?

A mí me pareció hermosísima la fórmula que el Sevilla suele emplear para toparse con la fortuna. Es una fórmula que tiene en su composición la fe como elemento fundamental. La fe y el compromiso con la camiseta en que se embuten sus guerreros. Fe y compromiso como combustible para llegar de pie al final del camino. Fe y compromiso para no bajar los brazos nunca jamás a sabiendas de que mientras hay vida, la esperanza es algo que no debe fallar, ni faltar.

Después de la lección de fútbol y de garra mostrada por los dos equipos de Madrid, que tres de cuatro finalistas iban a ser espeñoles ya era conocido. Faltaba Valencia y en Valencia, junto al viejo cauce del Turia, estaba un equipo impulsado por una clientela enfervorizada y otro que lleva la fe y el compromiso en la valija. El fútbol es un juego hermosísimo siempre pero se viene arriba cuando la épica entra en escena y si la épica viene de la mano de la fe y del compromiso...

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