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Juan Ruesga / Navarro

Sevilla y su historia

DESDE hace muchos años se viene hablando en Sevilla de tener un Museo de la Ciudad. Se han hecho diversos intentos en diferentes épocas, pero no lo hemos conseguido. En 1929, con motivo de la Exposición Iberoamericana se creó una Sección de Historia de Sevilla, a cargo del director del Archivo Municipal Luis Jiménez-Placer, que se instaló en la Plaza de España. Entre sus contenidos destacaba una "casa romántica", en cuya reproducción se había conseguido captar el ambiente de una mansión sevillana, con su patio entoldado y el mobiliario isabelino. También se creó una sala de reliquias de la Sevilla Hispano-Romana. Años después, en 1957, Francisco Collantes de Terán en su discurso de ingreso en la Real Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría planteó un brillante y documentado ensayo titulado Esquema para un Museo Histórico de Sevilla. Y a finales del siglo XX se retoma la idea. Y es uno de los factores que permite activar la puesta en uso de los espacios de San Clemente, y dar los primeros pasos para la rehabilitación del Monasterio de Santa Clara. Este último intento finalizó con una interesante exposición en San Clemente. Y ahí quedó la cuestión.

En los últimos años, a través de diversos hechos, se ha comprobado que sigue vivo entre los sevillanos el interés por estos temas de conocimiento de la historia de Sevilla. Además se siguen aportando elementos y hallazgos, como la visita a los restos del Castillo de la Inquisición, la apertura de los vestigios de diversas épocas en el subsuelo de la Plaza de la Encarnación. Los aljibes de la Plaza de la Pescadería. La puesta en marcha del Museo de la Cerámica de Triana, ahora en obras. Los distintos actos y exposiciones, sobre las cigarreras y el mito de Carmen, la exposición de Don Juan en el Convento de Santa Inés. El éxito de los espectáculos en el Alcázar, en las noches de verano, sobre personajes históricos de Sevilla, como Olavide, Almotamid, etcétera. Y los más recientes sobre Antonio Machado y la historia del Monasterio de Santa Clara, celebrados en el patio del mismo monasterio. Y también algunas publicaciones de imágenes del Archivo Municipal. En estas últimas semanas se han realizado ciclos brillantes de conferencias sobre la figura de Jovellanos y Sevilla y Gustavo Adolfo Bécquer. El Ayuntamiento ha montado dos exposiciones en Santa Clara, una sobre Bécquer y otra sobre la Operación Clavel y la riada de 1961.

Todas estas actividades son de valorar y demuestran el interés por estos temas, tanto de diversas instituciones como de los sevillanos. Pero muchas de ellas terminan en sí mismas. ¿Por qué no pueden formar parte de una estrategia más amplia y consensuada que podríamos llamar Historia de Sevilla, Museo Histórico de Sevilla o Museo de la Ciudad? Exposiciones temporales que se convierten en secciones permanentes, y no se desmontan o se destruyen. Catálogos y publicaciones que formen parte de una serie de temas y que vayan conformando una colección. Así sabremos hacia donde vamos. Lo importante es la idea, no un edificio.

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