Las dos orillas

José Joaquín León

Sevilla imita a Sevilla

HAY razones laicas para mantener la fiesta de la Inmaculada, que ya no está en cuestión. El Gobierno de Zapatero podrá quitar los crucifijos de las escuelas, pero no la festividad concepcionista del calendario. Sevilla lo volvería a impedir, incluso el alcalde la defendería, Monteseirín o quien le sustituya, con cirios y Espadas, y no sólo porque sea abanderado del dogma a través de las cofradías, sino porque el gremio de la Hostelería pondría el grito en el cielo. El puente de la Inmaculada, con un 95% de ocupación hotelera, está ya en letras de oro en el calendario turístico local, casi a la altura de la Semana Santa y la Feria.

Esto es una gran responsabilidad, y una cierta Sevilla ha decidido imitar a Sevilla para buscar nuevas distracciones. Se diría que el turista del puente no se contenta sólo con ver la ciudad, aunque sea suficiente atracción en sí misma, incluidas las Setas de la Encarnación como ejemplo de lo que nunca se debió hacer. Parece que el turista no tiene bastante con las celebraciones religiosas propias de la fiesta: el pontifical y la octava en la Catedral con los seises inmaculistas de diciembre, celestes y blancos como el cielo de las tardes limpias que se acaban pronto. Tampoco debe ser suficiente con las funciones y besamanos imponentes como el de la Virgen de la Concepción del Silencio, con no sé cuantas docenas de candeleros desde el suelo al cielo; o el de Madre de Dios de la Palma en San Pedro, con el palio completo instalado. Ni siquiera se les calma el apetito con los dulces de las monjas de clausura en el Alcázar, que en esas fechas adquiere cierto aire de compás conventual.

Sevilla ha imitado a Sevilla, bien defendida por esos guardianes férreos ante la fachada del Ayuntamiento. Y hemos tenido un desfile de bandas por la Avenida a modo de carrera oficial al revés, con sillas de plástico y hasta una tribuna falsa en plan palcos, un remedo a la medida de los partidarios de la ampliación. Javier Criado ya propuso que salieran los nazarenos sin los pasos en caso de lluvia, pero se ha conseguido algo más grande: que salgan bandas de música, armaos y otros así por la carrera oficial, sin pasos, pero sin riesgo de lluvia siquiera. Por si fuera poco, un paso con la Inmaculada, que fue a la Catedral para la vigilia, se encontró a la vuelta con la película Knight&Day en todo su esplendor. Sucedió en la calle Sol, y por calle Sol no caben un paso y una película, eso ya se sabía desde Rodríguez-Buzón. Los de la procesión aprovecharon para dar las oportunas explicaciones a Cameron Diaz, que hacía fotos con su teléfono móvil, como una típica cangrejera en una bulla.

Si Sevilla sigue con estas parodias de Sevilla, el próximo puente de la Inmaculada nos traerá nuevas imitaciones para el recuerdo.

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