Desde mi córner

Luis Carlos Peris

El Sevilla sigue como favorito

Una pena el tercer gol y preocupante la falta de rigor en el juego aéreo, pero los de Jiménez son superiores

VELEIDOSO fue el comportamiento de la diosa Fortuna anoche junto al Bósforo y, en sus veleidades, la nota curiosa de que tiró para la misma portería en los dos tiempos. A favor del Sevilla en el primero, con aquel gol en propia meta que alicortaba al Fenerbahce cuando mejor estaban los otomanos, y contra los de Jiménez cuando llegaba el tercer gol turco en unos momentos en que parecía más cerca un gol sevillista. Al cabo, y confirmado que el infierno era cosa de alarmistas que ponen el parche antes de que salga el grano, una derrota que, sin embargo, permite mirar con optimismo a la cita del 4 de marzo en Nervión.

Al descanso bien puede darse el Sevilla con un canto en los dientes. Las cosas como son y si Keita ha hecho enmudecer a la grada no más comenzar, luego pinta muy mal para el Sevilla, sobre todo por el peligro que le llega al por el flanco de Alves. Por ahí llega el gol de Kezman y no sólo es culpa del bahiano, pues el corazón de la defensa incurre en el enésimo error del curso de ese tenor. Luego suena la flauta en el autogol de Edu, pero ya sabemos aquello de Napoleón, que quería a sus generales competentes, claro, pero con suerte, que sin suerte no se puede ni siquiera salir a la calle y a ver quién le impide a este Sevilla que, como casi todo el mundo, salga a la calle cuando le plazca.

Después reaparece en escena la figura milagrosa de Palop en varias intentonas de Kezman, siempre por alto, siempre por ese talón de Aquiles del sistema defensivo sevillista. Y nuevamente por alto y a balón parado, el Sevilla encaja otro gol, pero responderá con la misma moneda para un empate que hubiese hecho justicia para los méritos de cada uno. Luego, un infortunio en el tercer gol y un resultado que mantiene el carácter de favorito con que el Sevilla embocó la cita. Una pena el tercer gol, ya que la diferencia entre lo que había, empate a dos, y cómo terminó es abismal. Entre otras cosas, obliga a ganar. Dicho lo dicho, sigo apostando por el Sevilla, pero sin alardes.

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