La ventana

Luis Carlos Peris

lcperis@diariodesevilla.es

Siglos en que no está uno para nada

Tengo enquistada en el alma y grabada en la sesera la sonrisa del niño australiano que nadie sabía dónde estaba y que encontraron en la morgue. Según nos dicen, lo del jueves pudo ser peor, mucho peor, si no hubieran saltado por los aires sus perpetradores en un chalet de Alcanar. Menos da una piedra, mejor así o menos mal que así, qué más da, pero esto parece que no ha hecho más que empezar. Mientras sigan existiendo felones como ese cabronazo de imán que compatibilizaba la oración y el lavado de coco con la venta de droga, esto no tiene visos de acabar. Paralelamente a que se van descubriendo detalles de la masacre tan desalentadores como los desencuentros entre Mosos y Benemérita que dificultaron evitar el atentado, el domingo se tiñe de más negro todavía con esa joven madre decapitada por un maldito ascensor. Hay siglos en que no está uno para nada.

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