Las dos orillas

josé Joaquín / león

Sigue el engaño

NI Rajoy ni Pedro Sánchez pueden gobernar en España sin el apoyo o el consentimiento del otro. Esto es una pesadez, y se viene repitiendo desde el 20 de diciembre del año pasado. Los resultados que decidieron los españoles en las urnas no permiten un Gobierno de la derecha, la izquierda o el centro, sino que obligan a un pacto con amplio respaldo parlamentario, o a convocar elecciones. Están engañando a los españoles, sobre todo Pedro Sánchez, preocupado únicamente por ser investido presidente. Puede conseguirlo con los votos de Podemos y la abstención de los independentistas, pues no creo que Ciudadanos quiera firmar su sentencia de muerte política haciendo lo contrario de lo que dijo. Pero después sería imposible que funcione un Gobierno presidido por Sánchez, al que el PP le tumbaría casi todas las medidas. Y, por supuesto, es imposible que reforme la Constitución sin el apoyo del PP.

Estamos en un callejón sin salida, porque quienes deben encontrarla son Rajoy y Sánchez. Por muchos ánimos que les den en sus entornos, ni uno ni otro han ganado con suficiencia las elecciones, ni podrán gobernar, excepto que hubiera ese acuerdo entre el PP y el PSOE. Tampoco se puede alcanzar un pacto cuando nadie quiere renunciar a nada. Después del penoso debate que protagonizaron, los puentes se han quemado. Ellos sólo siguen en pie por sus ambiciones personales, confundiendo la realidad con sus deseos, soñando con un milagro que se antoja imposible.

Con este escenario, no se pueden abordar programas. No hay mayoría absoluta para garantizarlos. Y para conseguir un pacto, todos deben ceder. La única posibilidad de evitar otras elecciones pasa por un acuerdo de mínimos. Para ello el PP debería sacrificar a Rajoy. Si la oposición consigue su cabeza política, ya sería un logro para ellos. Y, a cambio, el PP debería presidir un Gobierno de transición, con otro candidato o candidata de perfil suave (del tipo García Margallo, por ejemplo), sólo para un período provisional de legislatura corta, en la que pudieran consensuar ciertas reformas, a convenir entre los grupos mayoritarios. Sería mejor con presencia de ministros populares, socialistas y ciudadanos, para garantizar una base sólida, que en minoría del PP. Y, pasado ese periodo transitorio, a votar. Puede que con otros candidatos.

Todo lo demás no se puede llevar a la realidad. La opción de investir a Pedro Sánchez como un presidente de paja, que sirva de títere, es una pérdida de tiempo y un menosprecio a los votantes. Para eso es mejor convocar otras elecciones.

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