Paisaje urbano

Eduardo / osborne

La Sinfónica

EL arte de la música es considerado como uno de los principales indicadores de la cultura de los pueblos. El gusto por ella, en especial la clásica, su saber, su patrocinio, es muy propio de las sociedades más avanzadas. Cada uno de enero, cuando vemos por televisión el concierto de año nuevo de la Filarmónica de Viena, sentimos una mezcla de admiración y envidia por lo que allí se representa. La vieja Europa con sus valses y paisajes, tan cerca y tan lejos, como modelo de sociedad moderna y cívica que tanto echamos de menos por estos lugares meridionales.

Aquí, tierra de la música popular y cuna de grandes artistas (de Manuel de Falla a Joaquín Turina, de Paco de Lucía a Camarón…), la institución de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla en los albores de la Exposición Universal puede que sea la mayor aportación a la Cultura en su mejor acepción en mucho tiempo. La Orquesta, en paralelo a la programación del Teatro de la Maestranza, como un templo moderno entre el hospital de la Santa Caridad, la plaza de toros y el río, ha procurado a la ciudad, y por extenso a la región, programas de óperas y conciertos de primer nivel inimaginables no hace tantos años, contribuyendo a su prestigio mundial de forma tan importante como asombrosamente poco reconocida.

En los últimos días hemos tenido noticias sobre el futuro inmediato de la Orquesta que no invitan precisamente al optimismo, más propias de las páginas económicas de los diarios, cargadas de expresiones como déficit estructural, rebaja de salarios, expedientes de regulación de empleo o, incluso, causa de disolución. Es muy triste que una institución de esta categoría, que en otro lugar sería locomotora cultural de la ciudad e imagen de ésta en el mundo, sea noticia sólo por su precaria situación económica, pero más aún es comprobar la indiferencia general, y no sólo de las Administraciones responsables de la gestión.

Ahora que nuestra nueva corporación municipal anda en racha con su éxito de crítica en la gestión de la Semana Santa, y se le supone buena sintonía con la Junta, es el momento de pedirle que ponga todo su esfuerzo en buscar soluciones imaginativas para asegurar al futuro de la Orquesta. Y a nosotros, aún con la Feria en puertas, que no dejemos llevarnos sólo por las letras de nuestras músicas más populares, y escuchemos también los sonidos que nos llegan elegantes y afinados desde el otro lado del río.

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