La ciudad y los días

carlos / colón

Siniestras palabras

CUANDO el PSOE o el PP estornudan, España se resfría. Porque, de momento, este país es bipartidista. El PP anda regular y estornuda de vez en cuando, pero está sacando al país de la crisis. Aunque sea a paso de tortuga, exigiendo sacrificios a los más sacrificados y cometiendo otras torpezas. Pero el PSOE ha pasado de los estornudos al calenturón propagandístico, el delirio nacionalista, la colitis verbal, la descoordinación entre sus franquicias regionales y la amnesia de sus principios. Y esto es malo para el partido, pero funesto para España.

Los últimos síntomas de este calenturón, este delirio, esta colitis, esta descoordinación y esta amnesia han sido las declaraciones del presidente de los socialistas vascos, de entre las que destacan dos frases: "En Madrid con ETA se vivía mejor" y "cuando una mayoría clara quiere la independencia da igual lo que diga la Constitución o las leyes". Lo primero es una canallada, y lo segundo, golpismo anticonstitucional. En este país da miedo responder con palabras de calibre grueso a afirmaciones de calibre aún mucho más grueso. Olvidando que los enemigos de la Constitución se crecen al observar que sus burradas son respondidas con silencios o con tibias medias palabras. Porque sólo respetan a quienes temen.

Sin embargo, parece que estamos afectados por el síndrome de Neville Chamberlain, el nefasto político que creyó que su política de "apaciguamiento" frenaría a Hitler. Afortunadamente ni estamos en los años 30 ni los enemigos de la Constitución son tan poderosos. Pero día tras día los nacionalistas están acorralando al Estado de Derecho y día tras día este retrocede ante sus bravuconadas, creyendo que así logrará apaciguarlos. Y los nacionalistas empujan buscando una reacción legal y constitucional que lleve el conflicto al grado de tensión que a ellos les conviene.

¿En Madrid con ETA se vivía mejor? En Madrid ETA asesinó a 123 personas. En Madrid está la plaza de la República Dominicana, en la que ETA asesinó a 12 jóvenes guardias civiles de entre 19 y 25 años en 1986, tres semanas después de que el PSOE -el mismo partido socialista de Eguiguren- ganara las elecciones. ¿Da igual lo que digan la Constitución y las leyes? Lo mismo opinaba Franco. El PSOE calla. Sobrada de razón democrática está Rosa Díez al afirmar que si Rubalcaba no lo expedienta y rectifica, "será cómplice de sus siniestras palabras".

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