crónica personal

Pilar Cernuda

Situación crítica

EL presidente no se anda con eufemismos ni con medias tintas: mientras otros nos bailaban el agua y trataban de detener la sangría de votos prometiendo brotes verdes, Mariano Rajoy muestra la realidad con toda su crudeza, sin disimulos. Estamos mal y aún estaremos peor los próximos meses. Queda un consuelo: cuando gobernó Aznar en el 96 tomó medidas draconianas que nos dejaron temblando, con un año muy malo, pero a partir del siguiente empezaron a enderezarse las cosas.

Es lo que recuerda la ministra de Trabajo cuando se le aborda: hay que sufrir aún más para coger carrerilla e iniciar la escalada. Fátima Báñez ha preparado una reforma laboral que es dura pero que está absolutamente convencida de que creará empleo porque piensa que generará la necesaria confianza para que los empresarios se avengan a contratar personal; además los emprendedores, que los hay, encontrarán las fórmulas adecuadas para poner en marcha pequeños negocios que darán solución a su vida en precario. Y tiene además en cartera, explica, una serie de medidas que darán respiro a los autónomos, hoy vapuleados por la crisis; según la ministra, vendrán leyes y normas que les permitirán sobrevivir y, una vez que han sobrevivido, crear empleo.

Cuando se escucha a la gente del Gobierno, a la gente del PP, el alma se viene al suelo, porque no disimulan la situación, la exponen con toda su crudeza. Pero a continuación cuentan lo que quieren hacer y por qué, y se vislumbra entonces una cierta esperanza. Se les podrá acusar de muchas cosas, pero no de quedarse de brazos cruzados ante la crisis más grave que ha sufrido España desde la Guerra Civil, una crisis que ha sembrado de desconcierto, pobreza, desesperanza y angustia a la totalidad de los españoles. No sólo a los que sufren el paro sino también a los que hoy están salvados del desempleo pero saben que el paro puede golpear a su puerta en cualquier momento.

Han llegado los populares con la vara muy alta y con la verdad por delante. Sin componendas, sin estrategias de comunicación, sin pensar en hacerle un favor a Arenas que se enfrenta a las urnas en menos de dos meses y al que no conviene formar parte del mismo partido que nos deja a todos con el alma en un puño y nuestra economía doméstica mal parada. Rajoy no da cuartel a su pelea contra una economía agónica y un índice de desempleo que no habían conocido las últimas generaciones. Advirtió en campaña electoral que si ganaba iba a actuar con firmeza, con dureza, y con un calendario con fechas marcadas para aprobar las leyes que considerase necesarias. Saldremos, está convencido. Pero de momento, como él dice, la situación es crítica. Y no añade ningún calificativo que suavice la dureza de su descripción.

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