la ciudad y los días

Carlos Colón

Sloopy Joe's: una época de Sevilla

JUSTÍSIMA Medalla de Oro de Sevilla a Silvia de la Vega Gómez, la creadora de Sloopy Joe's, el establecimiento que trajo hace 50 años un trocito de América a Sevilla. Justa Medalla de Oro, sí, no sólo por ser una emprendedora que durante medio siglo ha mantenido y hecho crecer un negocio; ni por haber demostrado que puede haber calidad en las injustamente denostadas y gloriosas hamburguesas y pizzas; sino también por haber representado aquella aspiración de quienes éramos niños o jóvenes en la primera mitad de los años 60: ser americanos.

Sloopy Joe's nació en la Sevilla de 1962. Kennedy vivía y América era el espejo del mundo. Los chavales íbamos a Santa Clara para ver a los niños americanos jugar al béisbol, a las madres con peinados de laca y pantalones pitillo hacer barbacoas en el césped y a los padres llegar en enormes coches mecidos por una suspensión asombrosa. Jugábamos a indios y vaqueros con pistolas de mixtos y flechas con chupón, llevábamos vaqueros con los bajos vueltos, mascábamos chicles Bazooka que traían historietas de Bazooka Joe, pasábamos de los nacionales Roberto Alcázar y Pedrín o El Guerrero del antifaz a los modernos El Capitán Trueno y Hazañas Bélicas, las importaciones de Superman de la editorial mexicana Novaro y los enormes cómics de El Hombre Enmascarado, Rip Kirby o Mandrake el mago. El Cid se nos revelaba mucho más interesante en la pantalla del Coliseo de lo que nos lo había parecido en las clases. Nuestras hermanas mayores -¿verdad, María Dolores?- oían "Es grande ser joven", de Alfonso Eduardo en Radio Vida. El Dúo Dinámico enseñaba a ser americano a la española. Se multiplicaban las antenas de televisión en las azoteas trayéndonos a Mr. Ed, Perry Mason y Escala en Hi-Fi.

Aquel 1962 las chicas, que querían ser como la Rocío Dúrcal de Canción de Juventud que habían visto en el Cervantes, se enamoraban del Troy Donahue de Parrish en el Álvarez Quintero; mientras sus hermanos lo hacían de la Sandra Dee de Mi adorada salvaje en el Llorens, sus madres del Paul Newman de Mujeres culpables en Los Remedios y sus padres de la Elizabeth Taylor de La mujer marcada en el Rialto. Sí, todos queríamos ser americanos, como Rock Hudson y Doris Day en Confidencias a medianoche, la película que tantos días llenó el Coliseo en las Navidades de 1960. Silvia de la Vega lo sabía bien porque antes de abrir Sloopy Joe's trabajó de secretaria en la base americana de Morón. Por eso creó en el yé-yé los Remedios del 62 un restaurante para los soldados americanos que pronto hicieron suyo los sevillanos que querían ser americanos.

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