La ciudad y los días

carlos / colón

¿Socialdemo...qué?

QUE Pablo Iglesias se presente como el líder de la nueva socialdemocracia frente a la vieja del PSOE es como si la Le Pen lo hiciera como la líder del nuevo centro derecha liberal frente al viejo centro derecha republicano. Porque entre Unidos Podemos y la socialdemocracia media la misma distancia que entre el Frente Nacional y los republicanos: la que va de la extrema derecha al centro derecha o, en el caso español, la que va del centro izquierda a la extrema izquierda populista y comunista.

En cualquier otro país que no fuera el nuestro -que por algo es la patria del Lazarillo, Quevedo, Goya, Valle Inclán, Buñuel o el astracán de Pérez Fernández y Muñoz Seca- la autoproclamación de Unidos Podemos como la nueva socialdemocracia provocaría un eco de carcajadas. En el nuestro muchos se lo toman en serio, porque es propio de los chuflas tomarse en serio las astracanadas; y si algo abunda en España son los chuflas y los papas fritas. Cómo, si no, explicarse que el público no se tirara por el suelo de risa, revolcándose bajo las mesas del Ritz, cuando Iglesias dijo, para justificar su rara fórmula: Podemos + IU = socialdemocracia o lo que es lo mismo: populismo antisistema + comunismo = socialdemocracia, que "los significantes son lo de menos", añadiendo: "independientemente de lo que añada Alberto, Marx y Engels eran socialdemócratas".

Alberto, como ustedes imaginan, es el señor Garzón que sigue a Iglesias como el Gavilán Pollero seguía al Gallo Claudio en los dibujitos de la Warner. "Independientemente de lo que diga Alberto" es la frase que mejor define el servilismo de Garzón frente a Iglesias y de IU frente a Podemos. Y el comunista Garzón se calló, naturalmente -¿qué va a decir si en su silencio le va la vida política y arañar algunos puestecillos para su partido?-, dando por bueno que Marx y Engels eran socialdemócratas, pese a haber escrito a cuatro manos el Manifiesto comunista. Iglesias sabe tan bien para qué país habla como Garzón para qué país calla aguantando humillaciones. ¿Quién sabe hoy, entre los potenciales votantes, mayoritariamente jóvenes, de Unidos Podemos, quienes fueron Marx y Engels, qué decía el Manifiesto comunista, qué sucedió en la III Internacional o por qué en 1921 se produjo la escisión socialista que dio lugar al Partido Comunista de España? Cuando nada se sabe, todo puede decirse. Y cuela. Unidos Podemos tiene a su favor la ignorancia.

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