La ciudad y los días

Carlos Colón

Socialismo niñato y gamberro

SI el PSOE de hoy es peor que el de ayer, el de mañana será peor que el de hoy. Si de Manuel del Valle a Monteseirín ha bajado varios escalones, y de González a Zapatero una escalera entera, de ellos a quienes les seguirán bajará varios pisos. Hasta hundirse en las cloacas de la peor política y perder lo mucho que de bueno tuvo el PSOE en su origen centenario, lo que de ese legado se salvó en Suresnes y hasta lo poco que sobrevivió al último mandato de González.

Porque, visto lo que las imaginativas Juventudes Socialistas de Andalucía han urdido para fomentar el uso del preservativo, poco puede esperarse.

La campaña vulnera, para empezar, el artículo 525 del Código Penal, que permite denunciar, como con toda razón se va a hacer, a "los que, para ofender los sentimientos de los miembros de una confesión religiosa, hagan públicamente, de palabra, por escrito o mediante cualquier tipo de documento, escarnio de sus dogmas, creencias, ritos o ceremonias, o vejen también públicamente, a quienes los profesan o practican". Con el agravante de que lo que en este caso se ha insultado afecta a los más dignos de respeto y veneración para los creyentes. En el anuncio de las Juventudes Socialistas no se contradice con argumentos determinadas posiciones de la Iglesia. Ni tan siquiera, como es tan corriente, se las manipula. Tampoco se insulta, lo que ya estaría mal, a los obispos, sacerdotes o creyentes en general. De lo que se hace una burla grosera y deliberadamente hiriente es del corazón mismo de la Iglesia, de la experiencia religiosa más íntima de cada creyente.

La campaña, tras el Código Penal y la Constitución, vulnera la inteligencia. Hay que ser muy niñato y muy gamberro para recurrir a estos insultos en defensa de unas recomendaciones profilácticas tan sensatas, que bastaría la simple exposición de argumentos y datos para convencer. El insulto suele nacer de la impotencia y la agresión, de la carencia de reflexión y de argumentos. Tan gamberros deben ser estos niñatos que, aun teniendo la razón de su parte en lo que al uso del preservativo se refiere, y sabiendo que muchos cristianos discrepan en este punto de las opiniones de algunos obispos, descartan la argumentación y las razones para escoger la agresión y el insulto.

Hay que ser imbécil.

Espero una palabra crítica sobre esta campaña por parte del aparentemente sensato y moderado Griñán. Si no la pronuncia es que quienes tienen responsabilidades en el PSOE alientan la irracional grosería y la gratuita agresividad de estos cachorros que, a no tardar mucho, harán a su partido peor de lo que ya es.

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