Desde mi córner

Luis Carlos Peris

Sólo faltaba profesionales en los sumideros

COMO si no hubiese ya bastantes majaretas en las redes sociales, ahora se ha puesto de moda que haya profesionales del fútbol que mal utilicen dichos basureros. Instagram, Twitter y otros sumideros son lugares donde analfabetos, descerebrados o, simplemente, impertinentes campan a sus anchas. Y, generalmente, lo hacen desde el más abyecto anonimato, desde unas trincheras que la Justicia anda en la tarea de vallarlas.

Las genialidades de Piqué, las contestaciones de ese Arbeloa loco por hacer méritos para una renovación que no parece posible o cómo ese ingrediente para todas las salsas que es Guti va metiéndose en charcos de forma gratuita, sin que nadie le llame, son artistas que ilustran este vertedero. Todo esto está de más, pues bastante tenemos con los majaretas anónimos como para que ahora plaguen las redes los conocidos, esos espontáneos que mejor estarían calladitos.

Espontáneos profesionales que deberían dar ejemplo de mesura y no echar más leña a un fuego que no está, precisamente, necesitado de combustible. Y como casi todo cáncer suele conllevar metástasis, en el fútbol según Sevilla ya ha surgido un caso. Un caso por el momento, sólo por el momento, pues cualquiera sabe qué va a dar de sí la inoportuna irrupción de Rami cuando la cuenta atrás para un nuevo Sevilla-Betis camina de forma inexorable hacia su pitido inicial.

Como queriendo hacer gala de un sevillismo que no viene a cuento y que sólo se cree todo aquél crédulo que quiera creérselo, el francés ha irrumpido en la red para menospreciar al Betis. Es un brindis al sol en busca de lograr una oreja que no logró en el campo, pues quizá hubiera sido mejor que no perdiese el balón que originó el autogol de Krychowiak que decir una gansada en la red. Y así se da una vez más que quien dice lo que no debe suele escuchar lo que no quiere.

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