Visto y oído

Antonio / Sempere

Sondheim

YA cumplió la televisión con Stephen Sondheim. Mi reino por un caballo dio rendida cuenta del estreno de Follies en un primoroso reportaje de Machús Osinaga que sirvió como apertura del programa. Siete minutos que cundieron para dejar claras las excelencias del montaje que Mario Gas presenta en el Teatro Español hasta el 8 de abril, para que el propio director explicase cómo Sondheim nunca es banal, porque a diferencia de otros autores de musicales, sea en clave de comedia o de drama, siempre bucea en los conflictos del ser humano, y para que los actores protagonistas, Vicky Peña y Carlos Hipólito, también expresasen su gozo. Siete minutos deliciosos. Ese es el cupo de tiempo que, por naturaleza, en el status quo actual, tiene asignado en la programación un acontecimiento escénico semejante.

El Teatro Español, que tantas alegrías ha reportado a los aficionados en la etapa Gas, ha organizado una serie de tertulias en torno al teatro musical, que se desarrollarán los próximos lunes. Por ellas pasarán personajes del mundo del espectáculo como Esperanza Roy, Pepe Sacristán, Paloma San Basilio y Paco Valladares, periodistas como Juan Cruz y Rosana Torres y bastantes de los miembros del elenco de la amplísima compañía, de Massiel a Asunción Balaguer. El ciclo en sí mismo, un poco adornado, y debidamente patrocinado, a coste cero, podría ser uno de esos programas de La 2 que nunca verán mis ojos. A la tertulia podrían incorporarse muchísimas miradas posiblemente menos mediáticas pero igualmente interesantes y enriquecedoras, y que a mí me gustaría mucho escuchar. Cito solamente a algunos con los que coincidí la noche en la asistí a la función y que me mostraron su afición por Sondheim: Jordi Costa, Pep Armengol, Camilo García y Óscar de Julián. Oro puro. Cuánto pudo haber sido y nunca será.

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